Pietrangelo Buttafuoco Le sedujo tanto la idea de reabrir el pabellón ruso para la Bienal de Arte que llegó a la solución más radical: dejó abierto el pabellón y cerró la Bienal. Para seguir una decisión que molestó a la Comisión Europea, al Parlamento Europeo, al mismo gobierno italiano que la instaló y a los ciudadanos del mundo que hoy no suscriben a Rusia, el presidente de la Bienal cambió las características del evento.
El jurado internacional, que había anunciado que quería excluir a Rusia e Israel de los premios, dimitió, se canceló la ceremonia de inauguración y se abolieron los tradicionales Leones. Los premios se entregarán al público al finalizar la exposición. Una solución que, a la espera de la opinión de esa parte de la comunidad internacional que mira con consternación el caos ético y organizativo de esta Bienal, recibió ayer el aplauso incondicional de un importante aficionado, Mateo Salvini. Quién sabe, tal vez consigamos el Premio del Pueblo para un artista de Novosibirsk.
Buttafuoco ignoró la resistencia activa del Ministro de Cultura Alejandro Giuli y la oposición del Primer Ministro Giorgia Meloni quien ayer, durante la conferencia de prensa posterior al MDL, admitió con franqueza: “Estoy un poco perdida en la dinámica de este asunto”, dijo. Buttafuoco podrá así recibir a la delegación del régimen que llega desde Moscú para lo que él mismo, al anunciarlo, definió como un acto de “política exterior”. Así es, y en Moscú no somos menos conscientes de ello que en Bruselas o Roma, como lo demuestra la densa y embarazosa correspondencia con la que la Bienal y las autoridades rusas han instruido la práctica de hacer de la Laguna el lugar del gran retorno a la sociedad del arte apreciado por el Kremlin.
Buttafuoco ya ha explicado, tal vez imaginando a modo de compensación, que la Bienal acogería un homenaje al filósofo disidente ruso. Pavel Alexandrovich Florensky. No un disidente de Putin, por supuesto. Florenskij tiene el gran mérito de haber sido disidente desde los años treinta. Mientras tanto, en Rusia se ha rehabilitado y es uno de los pensadores que, entre masacre de civiles ucranianos y otra, la academia putiniana ha recuperado como padre del pensamiento de la Gran Rusia. La Bienal Buttafuoco ahorra en precios y en el jurado, no en política exterior.