En medio de un déficit presupuestario, parecen ser LA solución para mantener las inversiones en numerosas infraestructuras. Nacidos en 2005, los bonos de ahorro energético, más conocidos por las siglas CEE, son un sistema mediante el cual empresas energéticas como EDF, Engie y TotalEnergies deben financiar acciones a favor de la transición energética y la sobriedad.
Una manera de rescatar la virginidad ambiental contribuyendo financieramente a programas que promuevan el ahorro energético, según el principio de “quien contamina paga”.