Y ahora toca volver a encaminarse hacia la Liga de Campeones. Una vez que el sueño de la persecución imposible del Inter se ha desvanecido y se ha perdido la segunda plaza que ocupaba el Napoli, sólo le queda al Milan poner fin a la mala racha de 4 partidos sin marcar un gol, cerrar la herida del 0-3 ante el Udinese y retomar el camino. “Podemos recuperar nuestro lugar en la Liga de Campeones incluso en el último día”, explica Max Allegri en una versión relajada y tranquilizadora, ya que conoce de cerca la colaboración activa del club y las conversaciones llenas de proyectos con Giorgio Furlani, el director general. “Hay que volver a jugar con orden y serenidad” es la otra recomendación que coincide con el regreso a los titulares, es decir al clásico 3-5-2 que dio muchos frutos durante
la primera ronda (50 puntos). El regreso de Tomori en defensa se suma a la confirmación de la dupla atacante Leao y Pulisic, ausentes del marcador desde hace un tiempo. “Los abucheos le hicieron bien a Leao”, asegura sobre el estado de ánimo del portugués al que se le pide una respuesta virtuosa a esta reacción airada en San Siro.
Allegri también está dispuesto a invertir en su futuro como jugador del AC Milan y lo hace sin pelos en la lengua pero con una fecha (el inicio de la próxima concentración previsto para el 12 de julio, más o menos de cara a la final del Mundial) y con una reflexión autobiográfica. “No está en mi ADN cambiar mucho”, explica a quienes dudan de su firme voluntad de continuar el programa que debe preceder a cualquier plan técnico y financiero mediante la conquista de una de las cuatro plazas. “Y luego tendremos que volver a ganar algunos partidos”, es su fórmula elemental que también tiene en cuenta la famosa e histórica tradición de un signo negativo, el fatal Verona. E incluso a nivel interno, no faltan opiniones que contribuyen de alguna manera a barrer los rumores sobre acuerdos problemáticos con la dirección de los rossoneri. Las fotos de esos días con Allegri en el centro con Furlani y Tare representan una especie de mensaje codificado.
“El club funcionó bien el verano pasado, ahora estamos esperando la Liga de Campeones para volver a trabajar y estructurar el grupo que está a un nivel excelente”, es la última promesa de Max. Las palabras son las correctas. Necesitamos resultados, como siempre en el fútbol.