“El toro ya no tiene cojones: se ha convertido en buey”. “El Ayuntamiento castró al toro, ignora la historia de Milán. La Superintendencia debería intervenir.” El caso actual es -en serio- el del toro de galería, que, tras la reciente restauración, se encontró sin sus atributos. Precisamente estos atributos constituían tradicionalmente el amuleto de la suerte de los milaneses y de los turistas. Hoy, el Palacio Marino toma medidas y anuncia una nueva restauración para devolver los bienes robados al animal representado en el mosaico del suelo. Y la verdadera pregunta es cómo los expertos en tejido y pegamento harán que reaparezcan las bolas de toro, desgastadas por décadas de pisoteo. Lo descubriremos con mucho interés.
Mientras tanto, encima del mosaico, acordonado y cubierto con cartulina blanca, los turistas empezaban a lanzar monedas. Es casi como si fuera la Fontana de Trevi. La semana pasada, cuando el concejal Marco Granelli mostró con orgullo el resultado de los trabajos de recuperación en las redes sociales, estalló una polémica surrealista. Pero surrealista hasta cierto punto, porque los milaneses se preocupan mucho por sus símbolos y el Toro de la Galería – que es de hecho el emblema heráldico de la ciudad de Turín – es sin duda uno de los más conocidos, incluso en el extranjero. La disputa, tras las primeras burlas en la web, se tornó política. “La aproximación con la que el Ayuntamiento de Sala trata los símbolos y la historia de Milán ha superado el límite del ridículo, provocando verdaderos daños a la imagen y a la cultura – atacan Samuele Piscina, secretario municipal de la Liga y concejal municipal, y Silvia Scurati, consejera regional – Las declaraciones del concejal Granelli, que en un vídeo social rechazó la tradicional visita a las partes bajas del Toro como una simple tradición turística, demuestran un profundo desconocimiento de la historia milanesa. Este ritual no nació para los turistas, pero sí sus propias características arraigadas en la historia de la ciudad y en la rivalidad con Turín, convirtiéndose con los años en uno de los símbolos más conocidos y populares de Milán Solicitamos la intervención inmediata de la Superintendencia de Arqueología, Bellas Artes y Paisaje, mientras que el diputado de la FdI, Riccardo De Corato, habla de “muy grave desfiguración” y pregunta: “Ante tal deterioro, exijo que el alcalde Giuseppe Sala asuma sus responsabilidades e intervenga personalmente sin dudarlo. “Que lo más rápido posible el toro, que representa uno de los símbolos más conocidos y preciosos de la cultura milanesa, sea restaurado y devuelto a su forma original.”
En realidad, gran parte de la culpa de la castración la tienen los repetidos giros de los visitantes atacando la parte más sensible del personaje con el tacón de su zapato. En febrero, George también pasó a Amal Clooney. Por eso las restauraciones son periódicas, la última en 2017.