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No más sudor, pelo y ácaros¡Alerta de asco en la cama! Cuatro pasos para un sueño higiénico

En un colchón viven hasta diez millones de ácaros del polvo doméstico.

Imágenes IMAGO/YAY

Cada noche dejamos sudor y pelos en el colchón: un paraíso para millones de ácaros. Con las precauciones adecuadas, este fenómeno se puede prevenir: estos cuatro pasos garantizan un sueño higiénico sin desperdiciar esfuerzos.

Cada noche dejamos sudor y pelos en el colchón: un paraíso para millones de ácaros. Con las precauciones adecuadas, este fenómeno se puede prevenir: estos cuatro pasos garantizan un sueño higiénico sin desperdiciar esfuerzos.

El colchón es mucho más que un simple mueble: cada noche pasamos horas y horas encima, dejando tras de sí sudor, saliva y millones de células muertas de la piel. Ya sea que le resulte romántico o desagradable, una cosa es segura: este artículo necesita una limpieza regular. Sin embargo, como no se puede tirar un colchón a la lavadora como si fuera una camisa sucia, su cuidado requiere un poco de sensibilidad y conocimientos especializados.

Por qué la limpieza es tan importante

Un colchón sucio normalmente no supone una amenaza inmediata para la vida. El verdadero problema surge de la acumulación paulatina de suciedad, que favorece la formación de moho, puede provocar alergias y acorta la vida útil del material. Los expertos recomiendan realizar una limpieza a fondo cada seis meses.
El principal motivo de la contaminación es el cuerpo humano. Durante el sueño se secretan continuamente líquidos y células de la piel. Los sudores nocturnos pueden provocar que hasta un litro de líquido se filtre en la cama cada noche. Esta humedad penetra en el colchón y crea un caldo de cultivo ideal para bacterias y hasta diez millones de ácaros del polvo doméstico. Sus excreciones son especialmente problemáticas porque las proteínas que contienen pueden provocar asma alérgica y problemas nasales crónicos.

Paso 1: Limpiar la base

En primer lugar, la cama debe retirarse por completo. Las sábanas, fundas de almohadas y colchones deben lavarse a una temperatura mínima de 40°C, idealmente a 60°C si las etiquetas de cuidado lo permiten. Durante el proceso de lavado es recomendable airear bien el colchón desnudo con la ventana abierta para que pueda salir la humedad acumulada.
El siguiente paso es aspirar la superficie para eliminar el polvo y los pelos. Se debe prestar especial atención a las costuras y los bordes, porque es ahí donde tienden a acumularse los residuos. Para colchones con rellenos naturales como el de lana, se debe evitar el uso de aspiradora. La alta potencia de succión puede desalojar las fibras delicadas y provocar grumos. En este caso, un cepillo suave es la mejor opción.

Paso 2: Neutralizar los olores

Un remedio comprobado para los olores desagradables es el bicarbonato de sodio. Espolvorear generosamente el polvo sobre la superficie y dejar actuar unas horas o toda la noche. Absorbe la humedad y neutraliza los olores antes de aspirarlo o eliminarlo con un cepillo. En caso de un olor persistente, puede ser útil una mezcla de vinagre blanco diluido o un aerosol enzimático especial que descomponga eficazmente las proteínas del sudor y los aceites corporales.

Paso 3: detecta las manchas

La humedad dentro del colchón es el mayor enemigo, ya que favorece el crecimiento de moho. Por lo tanto, los líquidos deben limpiarse inmediatamente con una esponja seca. Para las manchas superficiales, es adecuada una solución de detergente suave compuesta por una parte de detergente líquido y cuatro partes de agua. La mancha se trata minuciosamente desde el exterior hacia el interior sin empapar el material.

Se necesita especial precaución con la viscoelástica. Es extremadamente poroso y no debe mojarse ya que el agua atrapada puede dañar permanentemente la estructura. Un consejo práctico para los colchones de espuma es utilizar espuma de afeitar normal. Contiene mucho menos líquido que otros limpiadores, se puede aplicar de forma específica y se retira con cuidado al cabo de unos 15 minutos con un paño húmedo.

Paso 4: dejar secar adecuadamente

Antes de hacer la cama, el colchón debe estar completamente seco. La humedad residual provoca inevitablemente olores a humedad o la formación de moho debajo de la losa. Lo ideal es que el colchón se seque en posición vertical en un lugar soleado y bien ventilado. La luz ultravioleta del sol también tiene un efecto natural contra los ácaros y las bacterias. Lo ideal es planificar hasta 48 horas para este proceso.

La prevención es la mejor protección.

Para minimizar el esfuerzo de limpieza, recomendamos un protector de colchón de alta calidad que actúe como barrera física. También es útil no hacer la cama inmediatamente por la mañana, sino volver a colocar las mantas. Esto permite que se escapen el calor y la humedad, lo que empeora significativamente el hábitat de los ácaros. La ropa de dormir también influye: las fibras naturales como el algodón o el bambú regulan la temperatura mejor que las sintéticas y, por tanto, mantienen el colchón seco y fresco durante más tiempo.

Fuentes utilizadas: awi/spot

Referencia

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