Por Diane Coliche, Directora General de Movilidad de Edenred
Bloqueo del Estrecho de Ormuz, aumento de los precios en los surtidores, escasez de combustible… Para las numerosas empresas para las que la movilidad es una palanca competitiva, el conflicto en Oriente Medio exige conciencia: la dependencia de los combustibles fósiles y la alta volatilidad de sus precios constituyen un riesgo estratégico considerable.
Esta crisis energética no es ni la primera ni la última. Muy a menudo se repite el mismo escenario: debilitamiento de las cadenas de suministro, aumento de los precios por barril, repercusiones en los precios en el surtidor, riesgos de escasez y compromisos sufridos en lugar de controlados. Las empresas ya no pueden permanecer en una posición de espera ante estos riesgos repetidos. Movilidad profesional (Coches de servicio, flotas profesionales, vehículos comerciales, vehículos pesados…) debe considerarse un elemento clave para garantizar.
La electrificación de flotas no solo responde a un imperativo de transición ambiental, sino que también constituye una palanca para la resiliencia y la soberanía económicas frente a la inestabilidad geopolítica global. En este contexto, las flotas profesionales desempeñan un papel clave en la transición de las flotas. El 60% de los coches nuevos en Europa están matriculados por empresas, la mayoría de las cuales pertenecen a grandes grupos.
Sin embargo, su electrificación avanza demasiado lentamente. Las razones son conocidas: distribución insuficiente y desigual de la infraestructura de carga, complejidad de los modelos económicos, falta de claridad sobre los incentivos financieros y la evolución regulatoria. Mientras persistan estos obstáculos, la expansión seguirá siendo limitada, especialmente para las microempresas y las pymes. Por lo tanto, el 95% de la energía utilizada en el transporte todavía proviene de combustibles fósiles, y las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes del transporte han aumentado un 78% desde 1990.
Necesitamos eliminar estas barreras. Esto requiere, ante todo, una implementación masiva, estructurada y coherente de infraestructura. Acelerar el desarrollo de la fijación de precios privados es una palanca esencial. Estructura el uso diario de los vehículos y permite cargar hasta cuatro veces más económico que repostar con gasolina, reduciendo significativamente los costes para conductores individuales y empresas. La cuestión es igualmente crítica en el caso del transporte pesado. Es necesario acelerar significativamente la creación de estaciones de carga dedicadas a camiones eléctricos para alcanzar el objetivo de 20.000 puntos de carga fijado por la Unión Europea en virtud del reglamento AFIR. Hasta la fecha, en Europa sólo 2.000 terminales son realmente aptas para vehículos pesados. Este aumento de potencia no se puede lograr sin un marco regulatorio estable, legible y progresivo, capaz de dar a las empresas la visibilidad necesaria para emprender de forma sostenible la electrificación de sus flotas. También será necesario ampliar los incentivos financieros a las flotas ecológicas.
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Sin embargo, la transición no puede ocurrir de la noche a la mañana. Las flotas seguirán siendo mixtas durante muchos años. Es por ello que la innovación tecnológica debe situarse en el centro del desarrollo de las PYMES y de forma paralela. Hoy en día, algunos proveedores de servicios de movilidad como Edenred ofrecen soluciones concretas que incluyen el acceso a datos y el uso de inteligencia artificial para ofrecer importantes ganancias de eficiencia: mantenimiento predictivo, reducción del consumo, optimización de los viajes, menores costos operativos y mejor disponibilidad de infraestructuras (estaciones de carga) y vehículos. Al permitir a las empresas gestionar con mayor precisión sus flotas térmicas, mientras se preparan para la electrificación, estas herramientas permiten una transición gradual, realista y económicamente sostenible.
Las crisis energéticas repetidas nos envían una señal de alarma que no podemos ignorar: esperar significa exponernos al sufrimiento. En cambio, invertir hoy en electrificación, infraestructura y gestión inteligente de flotas brinda a las empresas los medios para seguir siendo competitivas y soberanas frente a crisis futuras.
*) Diane Coliche, graduada de ESSEC y Paris II Assas, comenzó en Morgan Stanley antes de unirse a Casino Group y luego a Monoprix, donde se convirtió en directora ejecutiva en 2019. Se incorporó a Edenred en 2023, como directora ejecutiva de Mobility.