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Andrea Riccardi
Irán ha propuesto y está considerando permitir la libre navegación de barcos en el lado omaní del Estrecho de Ormuz. La propuesta, divulgada en las últimas horas por las principales cancillerías internacionales, estaría vinculada a un posible acuerdo más amplio con Estados Unidos y representaría una primera señal de desescalada en un polo estratégico por el que pasan aproximadamente el 20 por ciento de los flujos mundiales de petróleo y gas.

Sin embargo, el caso sigue siendo muy inestable. Desde Teherán, un asesor del líder supremo, Mohsen Rezaei, acusó al presidente estadounidense, Donald Trump, de querer “hacer de policía” en el estrecho, advirtiendo que los barcos estadounidenses actualmente empleados en el bloqueo podrían convertirse en objetivos en caso de escalada. Se habló también de la noticia, publicada por el periódico “Financial Times” pero desmentida por Pekín, según la cual Irán había utilizado medios militares chinos para atacar a Estados Unidos. Se trataría de un satélite espía, el TEE-01B, que según reconstrucciones habría sido adquirido en 2024 por la Fuerza Aeroespacial del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) por aproximadamente 250 millones de RMB (36,6 millones de dólares), tras su lanzamiento al espacio desde China.

Por otra parte, según el periódico “Washington Post”, Estados Unidos podría enviar 10.000 tropas adicionales a Oriente Medio – además de las 50.000 ya estacionadas en la región – a medida que se acerca la expiración del alto el fuego de dos semanas, que finaliza el 22 de abril. Hoy, el Wall Street Journal también plantea la posibilidad de que la administración Trump reclute a fabricantes de automóviles y otros fabricantes estadounidenses para darles un papel más importante en la producción de armas, una práctica que recuerda a una práctica utilizada durante la Segunda Guerra Mundial. Según el periódico conservador estadounidense, altos funcionarios de defensa discutieron la producción de armas y otros suministros militares con los directores ejecutivos de varios grupos industriales estadounidenses, incluidos Mary Barra de GM y Jim Farley de Ford Motor.