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El presidente francés, Emmanuel Macron, dijo el domingo que espera que la reciente visita de su viceministra Alice Rufo a Argelia marque “el comienzo” de una “recuperación” de las relaciones, criticando las “posiciones políticas internas” de los últimos meses que, según dijo, han “causado mucho daño” a los dos países.

“Creo que mi deber es defender los intereses de los franceses”, es decir, que “encontremos una relación pacífica y constructiva con Argelia. Esta relación debe ser respetuosa por ambas partes, pero debe permitirnos aportar soluciones a todas las cuestiones”, afirmó el presidente francés durante una rueda de prensa en Kenia.

La ministra francesa de las Fuerzas Armadas, Alice Rufo, y el presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune, establecieron el sábado una hoja de ruta para “intensificar” su cooperación -en particular en los sectores militar y de seguridad- socavada por casi dos años de profunda crisis diplomática.

“Pragmatismo”

“Los últimos meses han causado muchos daños tanto a Argelia como a Francia. Y no nos conviene buscar esta solución y adoptar una posición política interna”, insistió Emmanuel Macron, que ya criticó en el pasado el estancamiento en Argel deseado por la derecha y la extrema derecha francesas, en particular por el ex ministro del Interior, Bruno Retailleau.

“Mi deseo es, con pragmatismo”, alcanzar “soluciones responsables con Argelia”, “sean humanitarias, migratorias, de seguridad, pero también económicas o regionales”, afirmó Emmanuel Macron.

Desde entonces, las relaciones entre Francia y Argelia, antigua colonia francesa que obtuvo su independencia en 1962 tras una sangrienta guerra de liberación, se han vuelto complejas. En Francia viven más de dos millones de argelinos y franceses de origen argelino.

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