Menos de 48 horas antes de la semifinal del Mundial contra Inglaterra, Argentina pidió permiso a la FIFA para usar su camiseta azul marino en lugar de la tradicional camiseta local celeste y blanca. Una petición validada por el organismo mundial, que por tanto verá a la Albiceleste jugar de azul mientras que los ingleses vestirán de blanco.
Desde un punto de vista regulatorio, esta solicitud no era imprescindible. Argentina, designada como equipo “anfitrión” de este partido, en principio ya debería haber vestido la camiseta visitante. E Inglaterra, si tuviera la primera opción, probablemente optaría por el color blanco. Pero la Federación Argentina (AFA) quiso formalizar esta elección ante la FIFA para excluir cualquier posibilidad de modificación.
¿A qué se debe tal pedido de la selección argentina, cuando el mundo entero está acostumbrado a ver jugar a la Albiceleste con su famosa camiseta de rayas blanquiazules? Esta decisión se basa sobre todo en una fuerte dimensión simbólica. La camiseta azul oscuro se asocia con algunos de los mayores éxitos de Argentina contra Inglaterra en el Mundial y se considera un verdadero amuleto de buena suerte.
Fue con este equipo que Diego Maradona marcó, durante los cuartos de final del Mundial de México 1986, su famoso “gol de la mano de Dios” y luego el “gol del siglo”, dando a Argentina la victoria por 2-1. Doce años después, en los octavos de final del Mundial de 1998, la Albiceleste vistió la camiseta azul también en la victoria en los penaltis ante los Tres Leones, tras un empate espectacular (2-2), marcado en particular por la expulsión de David Beckham.
El episodio de la camiseta de 1986 en México
Por el contrario, los dos partidos del Mundial disputados contra Inglaterra con la camiseta de local terminaron con derrotas para Argentina: 1-0 en los cuartos de final del Mundial de 1966, luego 1-0 en la fase de grupos de 2002, tras un penalti de David Beckham.
La túnica azul también se ha vuelto legendaria por otra razón. En 1986 no debería haberse utilizado. Después de los octavos de final contra Uruguay, los jugadores argentinos encontraron demasiado pesado su equipamiento habitual en el calor mexicano. Al no poder producir un nuevo juego de camisetas a tiempo, los responsables de selección compraron urgentemente las camisetas de Le Coq Sportif en una tienda en México.
El propio Diego Maradona eligió el modelo azul. Las insignias fueron cosidas a mano y los números aplicados uno a uno con una plancha pocas horas antes del partido de cuartos de final contra Inglaterra.
Cuarenta años después, Argentina espera que ese mismo color les traiga suerte una vez más en un duelo histórico contra los Tres Leones, con un lugar en juego para la final del Mundial.