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“Destruyeron nuestro juego”. Suiza está furiosa por la expulsión de Breel Embolo contra Argentina en los cuartos de final del Mundial 2026. La selección suiza perdió por 3-1 en la prórroga en un partido disputado en inferioridad numérica desde el minuto 68 debido a la tarjeta roja mostrada por el atacante. Embolo fue expulsado por el árbitro João Pinheiro basándose en una nueva norma que prevé la intervención del VAR en caso de error de identidad: si un jugador es amonestado en lugar de otro, el VAR avisa al árbitro.

La regla de la “trampa”

Un detalle significativo: la regla se aplica incluso si los dos jugadores involucrados son oponentes. Y ese es el caso que ocurrió en Kansas City. Pinheiro amonestó al argentino Leandro Paredes por una supuesta falta sobre Embolo. Las imágenes resaltaron la clara simulación del delantero suizo. El VAR llamó al árbitro que revirtió todo: tarjeta amarilla sin tarjeta para Paredes y tarjeta amarilla por simulación a Embolo. El número 7 de Cruz Roja, ya amonestado, fue expulsado.

“Fuimos sancionados con una regla completamente incomprensible”, explica el técnico suizo Murat Yakin. “Dominamos, controlamos el partido. La decisión destruyó nuestro juego, duele que nos eliminen así: no lo merecíamos”, añade el técnico. Si Paredes no hubiera sido advertido, el VAR no habría tenido oportunidad de intervenir.

“No había motivo para avisar al jugador argentino, el árbitro debería haber dejado pasar la jugada. Corrigió su error y lo revirtió contra nosotros. Y terminamos con un hombre menos. Amonestó por una intervención inofensiva” de Paredes “después de pasar por alto faltas que hubieran merecido una amonestación. Esta regla destruyó nuestro juego”. Embolo se convierte en el cuarto jugador, en los últimos 60 años de Mundiales, que recibe una segunda tarjeta amarilla y, por tanto, una expulsión por simulación: le había ocurrido en el pasado al mexicano Luis Pérez durante el Mundial de 2006 contra Portugal, al ghanés Asamoah Gyan en 2006 contra Brasil y al italiano Francesco Totti durante el Mundial de 2002, durante el famoso partido contra Corea del Sur arbitrado obscenamente por el ecuatoriano Byron. Moreno.

El asunto Lautaro

Los “asuntos Moviola” y las polémicas en Argentina y Suiza no se limitan al episodio central de Embolo. También hay veneno en la cola, tras el gol 3-1 de Lautaro Martínez al final de la segunda prórroga.. El delantero del Inter, ya reservado, esquiva los carteles publicitarios y se va de fiesta “al rincón” con la afición albiceleste. ¿Habría merecido una segunda amarilla? Sí, según muchos aficionados ingleses que estigmatizan la “no decisión” del árbitro dadas las circunstancias. La expulsión habría supuesto la descalificación de un partido y, por tanto, Lautaro se habría perdido la semifinal. Contra Inglaterra. En realidad, los árbitros han adoptado una línea suave al manejar las celebraciones posteriores a los goles. Durante el partido Argentina-Capo Vede de octavos de final, por ejemplo, el caboverdiano Sidny Lopes Cabral fue a celebrar con su familia el gol que puso el 2-2 el marcador provisional. El árbitro esperó pacientemente el final del encuentro y no sacó ninguna tarjeta.

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