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El ex sindicalista fue condenado a un año y 2 meses Raffaele Meolaque trabajaba en el aeropuerto de Malpensa, acusada de agresión sexual en el juicio derivado de la denuncia de una azafata de vuelo, Barbara D’Astolto, quien en 2018 afirmó haber sufrido abusos. Así lo decidió el Tribunal de Apelación de Milán en segundo nivel “bis”.

El caso generó polémica porque con dos sentencias, de primer y segundo grado, el hombre de 48 años fue absuelto porque, escribieron los jueces, la mujer podría haber protestado en “30 segundos”. Luego, el Tribunal de Casación, tras el recurso del fiscal adjunto Angelo Renna, anuló la última sentencia y aplazó el nuevo juicio.

Pg Renna, ante la segunda sala penal del Tribunal de Milán (presidente del colegio Enrico Manzi), había solicitado una pena de 2 años. Durante las audiencias anteriores, siempre a puerta cerrada, la mujer, que ya no es azafata, fue asistida por un abogado. Gionata Bouccellitestificó una vez más. “La defensa intentó socavar su credibilidad, que sin embargo era muy fuerte, y repitió estos hechos”, afirmó el abogado del demandante.

El “retraso en la reacción” de la “víctima”, o “en la expresión del disenso”, escribió la Casación, motivando la anulación suspendida de la doble absolución, decidida en febrero de 2025, es “irrelevante” para el “patrón de violencia sexual”. Y sobre este aspecto “la jurisprudencia es clara”, porque la “sorpresa” ante el abuso “puede ser tal que supere” la “voluntad contraria”, colocando a quien sufre en la “imposibilidad de defenderse”. Argumentos aportados ante el tribunal en su discurso también por el juez suplente, así como por el abogado de la parte civil.

Sin embargo, los jueces de las sentencias absolutorias (en primera instancia el Tribunal de Busto Arsizio, Varese, en 2022) habían escrito que el comportamiento de la sindicalista no había “anulado cualquier posible reacción de la parte ofendida, habiendo durado un lapso de tiempo”, es decir “20-30 segundos”, que “también le habría permitido escapar”.

Los hechos se remontan a marzo de 2018, cuando la mujer habló con el sindicalista sobre un conflicto y durante esa reunión, según la investigación, se produjeron acosos y abusos. Los motivos del veredicto de hoy se presentarán dentro de 90 días. Los jueces también concedieron al acusado una indemnización provisional de 10.000 euros a favor del hombre de 49 años.

La víctima dijo a Repubblica: “Este hombre conocía realmente a mi superior y la campaña difamatoria en mi contra, sumada a los problemas que ya tenía en la empresa, me hizo imposible seguir trabajando como asistente de vuelo – añadió más tarde -. No creo que algún día pueda dejar completamente atrás lo que pasó – concluye – Tengo dos hijas que por el momento todavía no saben nada, pero algún día tendré que hacerlo para que mi experiencia sea una lección para ellas.

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