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Tg1 a las 20 h. tuvo una entrevista exclusiva Gomes Tavaresfactótum de Valter Lavitola desde hace años y considerado por los investigadores como intermediario con la banda que colocó la bomba bajo la casa de Sigfrido Ranucci. El hombre, de origen camerunés y actualmente de regreso en su país natal, explicó que “ya había comprado el billete, tenía que volver el jueves pero hablé con el abogado local, me dijo que dado el estado de las cosas, tal vez no te dejen volver aquí a Camerún. Y ahora estoy haciendo un trabajo que no puedo detener”. Así que, al menos por ahora, los investigadores italianos no podrán interrogarlo.

“Lavitola me escribió”, añadió Tavares, diciéndole “que la policía, los carabinieri estaban allí y que era mejor que Ya no hablamos” y también admitió que conocía a las dos personas, Antonio Passariello y Pellegrino D’Avino, identificados como autores materiales del atentado de octubre de 2025. “Pero los conozco. Sí, trabajé en seguridad en Pellegrino durante muchos años. Cada uno tiene su propia vida, cuando necesitaba guardias los llamaba, porque nos conocíamos”, explicó a Tg1. Valter Lavitola, que hasta hace unos días era uno de los mejores amigos de Sigfrido Ranucci y con quien las relaciones parecen haberse enfriado, está actualmente bajo investigación porque se le considera el instigador de la bomba que explotó frente a la casa del periodista, aunque por el momento el hermetismo es mayor sobre la pauta.

Hoy, el abogado de Ranucci presentó una denuncia por difamación multigrava y otros delitos. Se trata de una iniciativa ligada a la “difusión de declaraciones y artículos de prensa” que, según la defensa de Ranucci, avanzaban “conjeturas e insinuaciones” que le hacen aparecer “mediante alusiones explícitas” como beneficiario de la bomba. Además de esta denuncia, que lleva únicamente el nombre de Ranucci, el abogado envió una segunda denuncia que lleva las firmas de los periodistas Daniele Autieri, Giorgio Mottola, Paolo Mondani, Giulio Valesini, Luca Chianca y otros miembros de la redacción de Reportage, en la que se hipotecan los delitos de revelación del secreto de Estado y de secreto de investigación. El acto se refiere a la “revelación de noticias y extractos de documentos, amparados por el secreto de la investigación y, en particular, del contenido de interceptaciones telefónicas, bocetos y informes de información testimonial resumida, relacionados con la investigación aún en curso y de muy alta sensibilidad”.

El vicepresidente del grupo Fratelli d’Italia en el Senado y miembro de la Supervisión de la Rai, Raffaele Speranzon, afirmó al respecto: “Presenta quejas y quejas contra la prensa que investiga el asunto que estalló en los últimos días, pero esta vez para él no hay limitaciones a la libertad de prensa.

De hecho, ante las reconstrucciones periodísticas de una historia que objetivamente exige una aclaración, no duda en recurrir a abogados. Pero quién sabe por qué, cuando las denuncias se referían a Report, habló de silenciamiento de la información y de ataque a la libertad de investigación. Hasta aquí la coherencia. »

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