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Investigadores australianos han encontrado una forma de utilizar los antibióticos existentes de forma más eficaz contra las bacterias resistentes. Esto permite nuevos enfoques para tratar infecciones peligrosas.

la bacteria Pseudomonas aeruginosa Es uno de los gérmenes hospitalarios más temidos. Puede provocar infecciones de la sangre como sepsis, neumonía y, en casos graves, meningitis. Particularmente en riesgo están las personas hospitalizadas en cuidados intensivos, después de una cirugía o con un sistema inmunológico debilitado.

La bacteria también es muy temida porque puede desarrollar rápidamente resistencia a los antibióticos. Algunas cepas son resistentes a casi todos los antibióticos disponibles, incluidos los llamados antibióticos de reserva.

El descubrimiento realizado por investigadores australianos de la Universidad Monash de Melbourne es aún más importante. Combinaron dos antibióticos β-lactámicos de uso común, informan en la revista revisada por pares “The Lancet Microbe”.

Juntos, estos antibióticos pudieron matar cepas altamente resistentes más rápidamente que los ingredientes activos individuales y al mismo tiempo suprimir el desarrollo de nuevas resistencias a los dos ingredientes activos.

Para su estudio, los investigadores utilizaron el llamado modelo de infección de laboratorio, que simula la situación en el cuerpo de un paciente de la manera más realista posible. Se expusieron muestras bacterianas de aislados clínicos a concentraciones de antibióticos que se producirían después de la dosificación en el mundo real en un hospital. Los dos antibióticos β-lactámicos se probaron individualmente y en combinación.

No sólo es notable el efecto de la combinación, sino también el método utilizado por los investigadores. Desarrollaron un modelo matemático para combinar información sobre concentraciones de fármacos, dinámica de crecimiento bacteriano y mecanismos de resistencia genética. Esto hace que sea más fácil estimar la probabilidad de que un patógeno en particular responda a la terapia.

Terapia personalizada con antibióticos.

El enfoque podría ser un paso hacia terapias antibióticas personalizadas. En el futuro, los hospitales podrán analizar rápidamente las características genéticas de un patógeno y determinar qué combinación, dosis y duración de la terapia ofrecen las mejores posibilidades. Esto supondría un avance decisivo para los pacientes gravemente enfermos: en lugar de tratar según protocolos estándar, la terapia podría adaptarse mejor al germen específico.

El descubrimiento de la terapia combinada con dos antibióticos β-lactámicos, la clase de antibióticos más comúnmente utilizada contra infecciones graves, se produce en el contexto de la OMS. Pseudomonas aeruginosa como “prioridades” y, por tanto, particularmente peligrosas. Esto lleva a llamados a una acción rápida y sostenible.

La resistencia de los patógenos a los antibióticos representa uno de los mayores riesgos para la salud pública. No sólo amenazan el tratamiento de las infecciones bacterianas, sino también muchos de los logros de la medicina moderna: las operaciones, la quimioterapia, los trasplantes y las cesáreas se vuelven más riesgosos cuando las infecciones ya no pueden tratarse de forma fiable. Solo en 2021, los gérmenes resistentes fueron directamente responsables de más de 1,1 millones de muertes en todo el mundo.

Al mismo tiempo, el desarrollo de nuevos antibióticos avanza lentamente desde hace años. Muchas grandes empresas farmacéuticas se han retirado de la investigación porque los antibióticos son económicamente menos atractivos que los medicamentos a largo plazo.

Esto hace que las nuevas estrategias sean aún más importantes: combinar de forma más inteligente los ingredientes activos existentes, reconocer antes los mecanismos de resistencia y encontrar nuevas sustancias de forma más específica. Recientemente se han producido varios descubrimientos prometedores.

Se ha probado un ingrediente activo que apunta a una posición previamente no explotada en una bacteria. Sin embargo, este candidato se encuentra todavía en una etapa temprana de desarrollo. Otro ingrediente activo experimental salvó el microbioma intestinal beneficioso en experimentos con animales. Esto es médicamente relevante porque muchos antibióticos de amplio espectro no sólo atacan a los patógenos, sino que también destruyen las bacterias protectoras.

El enfoque de los investigadores de Monash muestra ahora que la lucha contra la resistencia no se puede ganar únicamente con nuevas moléculas. Al menos igual de importante es el uso optimizado de los medicamentos existentes. Sin embargo, el camino hacia la rutina clínica aún no está completo. Los hallazgos deben validarse más y traducirse en estrategias de tratamiento.

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