Roma, 6 de mayo. (Adnkronos Health) – “La hidratación es uno de los principales factores que apoya la producción de saliva y el equilibrio fisiológico de la cavidad bucal. La ingesta correcta de agua durante el día ayuda a mantener las membranas mucosas hidratadas, promueve la función protectora de la saliva y favorece la salud bucal a largo plazo”. Así, Alessandro Zanasi, experto del Observatorio Sanpellegrino y miembro de la Fundación Internacional del Agua de Estocolmo, observa en una nota que cuando hablamos de salud bucal, la atención muchas veces se centra en la higiene dental, la nutrición y los controles periódicos. Sin embargo, hay una acción diaria sencilla y natural que muchas veces pasa desapercibida: beber agua.
Haciendo referencia a lo publicado en la literatura, la nota explica que la hidratación juega un papel central en la promoción de la producción de saliva, el primer mecanismo de defensa natural de nuestra boca. La saliva ayuda a proteger dientes y mucosas, convirtiéndose así en una auténtica aliada de nuestra sonrisa. De hecho, tiene una acción lubricante, amortigua la acidez, facilita la deglución y favorece los primeros procesos de digestión. Beber poco puede alterar este equilibrio: la salivación reducida puede promover la sequedad en la cavidad bucal y hacerte más vulnerable a la irritación y las caries.
Durante el día, el cuerpo pierde líquido a través de la respiración, la sudoración y las actividades metabólicas; Si estas pérdidas no se compensan suficientemente, la funcionalidad de las glándulas salivales también puede verse afectada. En particular, los ambientes con aire acondicionado o calefacción, el consumo de cafeína y los estilos de vida intensos pueden acentuar la sensación de sequedad en la boca. Mantener una ingesta adecuada de agua, que consiste en 1,5 litros diarios para un adulto – concluye la nota – es, por tanto, un pequeño hábito diario que puede marcar una gran diferencia, no sólo para el bienestar general del cuerpo, sino también para una sonrisa sana y radiante.