La biopsia líquida “es uno de los procedimientos que permite realizar el proceso de caracterización molecular, en este caso de pacientes con cáncer de mama avanzado, pero en general de muchos tumores sólidos. Se trata de un procedimiento mínimamente invasivo -una simple muestra de sangre- de la que se extrae el ADN tumoral circulante, que luego se analiza para identificar la presencia de alteraciones que puedan representar marcadores predictivos, positivos o negativos, de la respuesta a los tratamientos. Orientar a las pacientes hacia terapias moleculares dirigidas es, a todos los efectos, uno de los procedimientos que redefine el panorama diagnóstico y predictivo de los fármacos de nueva generación”. Así lo afirma Umberto Malapelle, coordinador del Grupo de Patología Molecular y Medicina de Precisión de Siapec – Sociedad Italiana de Anatomía Patológica y Citopatología Diagnóstica y presidente de ISLB – Sociedad Internacional de Biopsia Líquida, que participa hoy en Milán en el encuentro organizado por la comunidad oncológica y las asociaciones de pacientes para hacer un balance de la medicina de precisión en el tratamiento del cáncer de mama hormonosensible/Her2 metastásico y el acceso a la biopsia líquida.
La realización de la prueba requiere conocimientos específicos. “La fase de caracterización – explica el experto – requiere conocimientos profundos, que se desarrollan en los laboratorios de anatomía patológica y de patología molecular predictiva. Requiere acceso a infraestructuras especializadas, pero sobre todo conocimientos sólidos: la interpretación de los resultados que surgen de estos análisis requiere una formación específica, ya que trabajamos con microhuellas de información. Sin embargo, estas huellas pueden representar un verdadero punto de inflexión para la atención al paciente”.
Precisamente por este motivo “hay que invertir en esta tecnología que es sobre todo una oportunidad para los pacientes – subraya Malapelle – Es necesario invertir recursos y formación para garantizar el acceso a estas pruebas, permitiendo así seleccionar la mejor ruta terapéutica que un oncólogo puede diseñar, basándose en las caracterizaciones propuestas por el patólogo molecular y el anatomopatólogo”.