Las bolsas asiáticas se mueven con cautela, en números rojos justo por debajo de la paridad, mientras el petróleo vuelve a subir, temiendo que la tregua en el Golfo ya esté en juego.
Los inversores, tras el repunte de las cotizaciones bursátiles de la víspera, miran con creciente cautela un panorama que sigue siendo muy inestable: por un lado, las incertidumbres sobre la estabilidad real del alto el fuego y, por otro, el riesgo de que el nuevo shock energético desemboque pronto en una aceleración de la inflación mundial.
Sobre todo, la situación en el Estrecho de Ormuz, un paso crucial para alrededor de una quinta parte del suministro mundial de petróleo, está pesando sobre la confianza.
Esto resultó en un retorno inmediato de las tensiones en los mercados energéticos. El WTI estadounidense subió un 3,1% a 97,33 dólares el barril, mientras que el Brent ganó un 2,1% a 96,86 dólares, recuperando parte de la fuerte caída registrada el 8 de abril.
En Asia, los mercados tuvieron un comienzo lento. El Nikkei japonés perdió alrededor del 1%, tras el salto del 5,4% registrado durante la sesión de ayer, 8 de abril. Seúl perdió un 1,75%, después de subir un 6,8%, el Hang Seng de Hong Kong perdió un 0,35%.