ANSA – por Alessandra Magliaro. Hay un nuevo símbolo de lujo que se ha hecho accesible, algo que originalmente estaba reservado a los caballeros y a las clases distinguidas: los que lo lucían y los que sólo soñaban con él, los que tenían en su armario abrigos, chaquetas y jerseys de distintos gramajes y hilos y los que lo pidieron en su carta a Papá Noel. Pero hoy todo ha cambiado y, sin dejar de ser el hilo más preciado, confortable y térmico por excelencia, se ha transformado en un producto asequible. Estamos hablando del cashmere (cachemir o cashmere es lo mismo) y de su difusión por todas partes, una abundante oferta de ropa interior, jerséis y prendas exteriores que se difunde a costes muy bajos y decididamente lejos de las cifras hiperbólicas del pasado. El cashmere tiene una historia y la globalización ha hecho el resto, China es el primer productor mundial e Italia es el reino del cashmere para su transformación. El fenómeno ha adquirido dimensiones importantes y, en última instancia, el coste vale la diferencia; Sería ingenuo pensar en productos idénticos o similares entre las grandes marcas de moda y las grandes marcas mundiales. Obtenga más información sobre sus opciones de anuncios. Visita megaphone.fm/adchoices