Porque sí, como indica el título, la figura principal de este sorprendente largometraje ambientado en Grecia es un ave negra, mientras que todo el largometraje está rodado a la altura de un pollo, efectos sorprendentes garantizados para el espectador. La introducción de nuestra cazuela resulta espectacular: consigue escapar, como en una película de acción, de una formidable granja industrial que poco tiene en cuenta, por decirlo suavemente, el bienestar de los animales, prometidos ser encerrados en la oscuridad para poner frenéticamente sus huevos o acabar despedazados para su consumo.