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¿No hay término medio entre la guerra y la paz? No, Cicerón se equivocó – explica el embajador Michele Valensisey lo que está sucediendo entre Estados Unidos, China y Europa lo demuestra claramente. Ciertamente, en tiempos del gran orador romano las relaciones entre Estados eran mucho más sencillas, mientras que hoy el enfrentamiento entre las grandes potencias se sitúa a medio camino entre la rivalidad estratégica y la interdependencia.

Comparar los tres ámbitos, el objetivo del debate entre economistas en el Festival de Economía de Trento, significa sobre todo tomar nota del cambio de época que se está produciendo tras la nueva ola de proteccionismo. “Si en el pasado, con la globalización, era el mercado, es decir, las empresas, quienes guiaban la localización de instalaciones y tecnologías – afirma Giovanni Tria – A partir de ahora actuamos según principios geopolíticos, las intervenciones del Estado no están dirigidas a bienes colectivos, como el medio ambiente, sino a proteger las prioridades nacionales.

En el que cada uno implementa sus propias estrategias. Mientras China tiene una tasa de ahorro del 40% y un plan de formación de talentos iniciado en los años 1990 (objetivo de crear 100 universidades internacionales); Estados Unidos que, por el contrario, consigue atraer ahorro gracias al dólar y a la innovación tecnológica, dos potentes imanes de inversión. Y luego Europa, que está en el medio, en una posición intermedia.

Sin embargo, Europa todavía tiene muchas cartas que jugar – explica Valensise – si actúa con conciencia de sus propias capacidades, encontrando cohesión y coraje. Centrándose en la innovación tecnológica y la ampliación de los acuerdos comerciales, pero también blandiendo –como es necesario para defenderse de Trump– el arma de las herramientas anticoerción.

Una Europa – dice la presidenta de Astrid Franco Bassanini – que sólo tiene la posibilidad de ponerse al día siguiendo las indicaciones marcadas por Draghi. Beneficiándose también de la doble “asistencia” brindada por Putin y Trump. “El escenario ha cambiado – explica – y la opinión pública hoy se siente amenazada y exige fuertemente más Europa, también dotada de más recursos. Incluso los partidos soberanistas de diferentes países tendrán que tomar nota tarde o temprano: fue la primera ministra Giorgia Meloni quien lo hizo, todavía no Salvini”.

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