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Aparte del Pacífico, varias empresas emergentes estadounidenses están siguiendo trayectorias similares. Panthalassa, una startup financiada, entre otros, por Peter Thiel, está experimentando con módulos flotantes impulsados ​​por la energía de las olas. El coste estimado de estas soluciones sigue siendo elevado (entre 25 y 30 millones de euros por megavatio), con importantes desafíos en términos de mantenimiento y estabilidad del medio marino.

Aikido Technologies, con sede en San Francisco, ha desarrollado un sistema híbrido que integra una turbina eólica, almacenamiento de energía e infraestructura digital en una única estructura flotante. Los centros de datos están alojados en las patas sumergidas de la estructura, aproximadamente a 20 metros bajo tierra, y utilizan agua de mar para refrigeración pasiva. La compañía está desarrollando un prototipo de 100 kW en Noruega, y su despliegue comercial está previsto frente a la costa del Reino Unido para 2028.

La presión de la demanda y la creciente resistencia local a la construcción de centros de datos en tierra, como también se ha observado recientemente en las cercanías de Milán, están acelerando el interés por las alternativas en el extranjero.

Desde este punto de vista, la ventaja competitiva de los países nórdicos en este sector es estructural. Como explica Fiorenzo Manganiello, fundador de Polar DC, el coste anual por megavatio en Noruega ronda los 300.000 euros, frente a los 1,5 millones en Italia. Las bajas temperaturas medias reducen significativamente la necesidad de refrigeración activa, elevando el Pue a 1,1, frente al 1,3 típico del sur de Europa. A esto se suma la abundancia de energía hidroeléctrica renovable, un requisito cada vez más demandado por los clientes de IA por motivos ESG.

Pero el sur de Europa no queda al margen. La Península Ibérica parece ser un centro alternativo gracias a la energía fotovoltaica a costes competitivos, comparables a la hidroelectricidad noruega. E Italia, según Manganiello, tiene una oportunidad específica en el área de la inferencia de IA, la fase de ejecución del modelo que requiere baja latencia. El sur de Italia se encuentra en el cruce de las principales crestas submarinas entre Europa, el norte de África y Oriente Medio: regiones como Apulia podrían albergar centros de datos que atiendan a todo el Mediterráneo.

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