Con un gasto medio diario de 126 euros (sólo para dormir) y un viaje urbano de tres días que, sumando los gastos de comida, transporte, ocio y alojamiento, alcanza casi los 900 euros, Milán se sitúa entre las 10 ciudades europeas que más vacían la cartera de los turistas. Octava posición, para ser exactos. En Italia, se sitúa detrás de Roma (6.º), pero por delante de Bérgamo (13.º), Turín (18.º) y Bolonia (19.º). Esto es según una nueva investigación realizada por Radical Storage, una red internacional de almacenamiento de equipaje que opera en más de mil destinos en todo el mundo. Cinco ciudades italianas sobre veinte posiciones: ningún otro país europeo tiene una presencia tan repartida en la parte alta del ranking. “Nuestras ciudades más visitadas son cada vez menos accesibles”, explica Stefano Manzi, Country Manager Italia de Radical Storage. El estudio analizó alojamiento, restauración, transporte y entretenimiento en las 50 ciudades europeas más visitadas, construyendo un índice de conveniencia que va de 0 a 10, donde las puntuaciones más bajas indican los destinos más caros. El Milan, con su octava posición, tiene una puntuación de “conveniencia” de 6,05, no lejos del cuarto lugar del Liverpool con su 5,59. Y lo que está aumentando en la metrópoli milanesa es sobre todo el coste del transporte, del transporte público y de los taxis. Un coste medio diario de 53 euros que le sitúa en segunda posición detrás de Copenhague en este artículo. En París, por ejemplo, ciudad que encabeza el ranking de las ciudades europeas más caras, el transporte es el más barato: sólo 30 euros, el precio de un viaje a Roma. Por lo demás, Milán también tendría costes asequibles en comparación con otras ciudades europeas. Para darse un capricho, el coste es de 40 euros, frente a los 115 de París o los 52 de la dolce vita romana. E incluso en comida, con sus 78 euros, Milán está lejos de los 108 euros de Roma, más cerca de los 73 euros de Barcelona. “La gente no ha dejado de viajar – explica Alessandro Seina, CEO de LeanTeam y fundador de Radical Storage – Lo que ha cambiado es la forma de planificar sus experiencias: el viajero moderno valora cada euro y quiere aprovechar al máximo cada hora disponible.
El verdadero desafío para el sector será seguir ofreciendo servicios que reduzcan las fricciones y hagan más eficientes los viajes, desde la gestión de equipaje hasta los horarios. Pequeñas cosas que, en ciudades cada vez más caras, marcan la diferencia.”