qCualquiera que haya corrido los 42.195 kilómetros de una maratón conoce sin duda esta temida sensación: el “muro”, que suele aparecer entre los kilómetros 25 y 35. Lejos de ser un mito, corresponde a una caída repentina de la energía disponible.
“Hacia el kilómetro 30 tuve un gran colapso, ya no me quedaban fuerzas.describe a un colega que corrió por primera vez el maratón de París el 12 de abril. Ya no tenía suficiente combustible para seguir al mismo ritmo, alterné entre correr y caminar para terminar, pero hice más de 4 horas y 15 minutos con el objetivo de ser 4 horas. »
Este fenómeno se explica en parte por la forma en que el organismo gestiona sus reservas de energía, especialmente de glucógeno. Durante el esfuerzo físico intenso, el cuerpo recurre a dos tipos de reservas: glucógeno, una forma de carbohidratos (azúcares) que se encuentra principalmente en los músculos y el hígado, y lípidos (grasas).
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