Los servicios secretos se encuentran hoy ante una ecuación sin soluciones verdaderamente satisfactorias. ¿Cómo acceder a mensajes cifrados por motivos de seguridad nacional respetando la protección de las libertades públicas? Ésta es una de las principales preocupaciones planteadas en el informe anual de la delegación parlamentaria de inteligencia (DPR), presidida por el diputado Jean-Michel Jacques. “Sin embargo, el acceso a contenidos cifrados sigue siendo un importante desafío operativo para los servicios de inteligencia, en un entorno en el que entre el 60% y el 80% de las comunicaciones pasan a través de aplicaciones de mensajería cifradas de extremo a extremo, mientras que el uso de SMS y llamadas telefónicas tradicionales está en declive”.explica claramente el informe de la RPD.
Este uso generalizado de mensajes cifrados, que sigue siendo necesario para la confidencialidad de ciudadanos y empresas, redefine algunos límites que los servicios de inteligencia deben identificar.. “El desafío no es el cifrado en sí, sino la imposibilidad de articular plenamente la seguridad colectiva y la confidencialidad absoluta en un espacio digital que se ha vuelto opaco”explica el informe de la RPD. El cifrado en sí mismo es una protección útil contra el cibercrimen, las intrusiones e incluso el espionaje, que pueden amenazar infraestructuras vitales o a las PYME. Por otro lado, complica el acceso legal a información crítica para el servicio cuando grupos hostiles, criminales o terroristas la utilizan para evadir la detección.