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Con la ONU, mucho mejor, pero en tiempos de guerra, la virtud debe convertirse en una necesidad. El ministro de Defensa, Guido Crosetto, se compromete a mostrar pragmatismo para salir del impasse en el que nos ha sumido la guerra de Irán. Así que misión para asegurar Ormuz con o sin la ONUlo que importa es que vayamos al campo, o mejor dicho que nos adentremos en las aguas del estrecho coalición de “30-50 países”. Seamos claros: ningún avance por parte del Ministro de Defensa. Porque Crosetto, que no es de los que temen las travesías en solitario, está esta vez totalmente de acuerdo con el Palacio Chigi, donde se reconoce “que actuar bajo el paraguas de la ONU sería óptimo, pero si la aprobación de la ONU no llega, debemos avanzar con quien esté allí. Ni que decir tiene que estamos hablando de un gran número de países, empezando por las grandes fuerzas europeas dispuestas a hacer su parte”. Un día después de la reunión del pasado viernes en el Elíseo, en presencia de Meloni, Merz, Macron y Starmer, para una cumbre que, entre hoy y mañana, tendrá continuación en la reunión operativa prevista en Londres de los jefes militares de los países implicados en el proyecto de los que quieren Ormuz.

Oposiciones polémicas

Crosetto anticipa esta línea en una entrevista que aparece ya esta mañana en las páginas del Corriere della Sera. Cuando llega la presentación del libro de Carlo Calenda “Defending Freedom” al final de la tarde, el premio “con o sin ONU” ya se ha convertido en una fuente de conflicto para la oposición, con el M5S y el AV en pie de guerra, e Iv anunciando una pregunta parlamentaria única. Con la notable distinción del Partido Demócrata, que reconoce la complejidad de obtener un mandato de Naciones Unidas: Para llegar a las damas y relanzar un hub por donde transita el 25% del oro negro del mundo, lo importante es actuar en “un marco muy amplio, en un contexto multilateral”especifica dem Alessandro Alfieri. Vale, no hace falta decirlo, incluso el “dueño” Calenda, pero ya no es noticia. El hecho de que Crosetto diga al público que retuitea a menudo los mensajes del líder de Acción lo dice todo: “al menos hablo a través de lo que él dice”, obligado a guardar silencio como ministro cuando logra la hazaña.

Pero volvamos a Ormuz y a la misión que – en el Palacio Chigi, se repite como un mantra – “tendrá un objetivo exclusivamente defensivo, no comenzará más que con un alto el fuego total y con una votación en el Parlamento”. “Fui el primero en hablar de la necesidad de un mandato de la ONU – recuerda el jefe de Defensa, ignorando la polémica – Estoy completamente seguro de que sería mucho mejor, pero puede ser bloqueado en el Consejo de Seguridad por el primero que se levante. Si tengo que elegir pragmáticamente entre la necesidad de asegurar Ormuz con una coalición internacional de 30 o 50 naciones, sin un mandato de la ONU, porque esta crisis afecta a todos los hogares, lo haré también sin un mandato de la ONU, que deseo desesperadamente pero que quizás esté bloqueado por Rusia por una razón u otra. Para Crosetto, que partirá hoy hacia Oriente Medio (los países que visitará son ultrasecretos por razones de seguridad), el el derecho internacional, con buena voluntad en la materia, sigue “en gran medida garantizado”: A estas alturas sería un problema para la ONU, pero espero que no sea precisamente por eso.

El titular de Defensa también reitera la posibilidad de que las misiones Aspides o Atalante amplíen su ámbito de actuación, “si Europa decide darle una configuración que amplíe la presencia, por ejemplo, de cazadores de minas y se extienda también al Estrecho de Ormuz”. Pero la UE no debe actuar sola ante “un problema” que concierne “a todo el mundo, en particular a Asia, porque la mayor parte de esta energía – recuerda – va a Asia mucho más de lo que ocurre” en nuestro continente. Pero “Europa hará su parte” una vez que se haya concluido una “tregua consolidada”.

“Macron tiene razón”

Ormuz y más. Crosetto parece confirmar cómo el El viento en Roma está cambiando: sopla a favor de Europa y en dirección contraria y desfavorable a los Estados Unidos.. Y así, después de los besos y abrazos entre Macron y Meloni en el Elíseo, el jefe de Defensa dice que el señor presidente “tiene razón” cuando dice que para ser libre hay que temer. Crosetto desempolva la “estrategia del puercoespín”, las púas para atemorizar al enemigo y mantenerlo alejado de su territorio. Porque “la disuasión no se consigue con palabras. Un dictador no se detiene ante una señal”. Palabras que confirman un claro cambio de ritmo, mientras que en el Palazzo Chigi la posibilidad de una aclaración en Evian ya no se considera tan descabellada. “Tal vez se hable de ello antes, pero en total, sólo falta un mes y medio para la reunión en Francia…”. Siempre suponiendo que el magnate no se contenga en la cima de los grandes: después de sacudir el G7 en Canadá el verano pasado, permitiendo sólo su presencia durante unas pocas horas, ahora no se excluye nada. Más aún dada la situación actual. Pero lo que hace que este dramático momento sea “el momento de Europa”, afirma Crosetto con convicción, reconociendo hasta qué punto el viejo continente está “cansado, perezoso y mimado”, pero también “la cuna de los valores, de las reglas, del equilibrio”. Cada vez más Europa, cada vez menos América. Al menos en estas latitudes desde hace ya unas semanas.

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