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Cuando se lanzó en mayo de 2019 prometía conectarse a Internet desde cualquier punto del planeta, incluso desde los océanos o las zonas más remotas no cubiertas por una red de telecomunicaciones tradicional (fibra óptica, ADSL o telefonía móvil 4G o 5G). Pero con el estallido de la guerra por parte de Rusia en Ucrania el 24 de febrero de 2022, Starlink –la constelación de satélites en órbita baja (a unos 500 kilómetros de la Tierra) del multimillonario estadounidense Elon Musk– se convirtió en un instrumento de mando y control de operaciones militares y, por tanto, indirectamente, en un instrumento de poder para Estados Unidos. Además, aunque Starlink es una empresa privada, Washington ha contribuido en gran medida a su crecimiento concediéndole más de 22.600 millones de dólares (casi 21.000 millones de euros) en ayudas, financiación y encargos públicos, según una investigación de Correo de Washingtonpublicado el 26 de febrero.

Este artículo está tomado de “Número especial Le Monde – Metamorfosis de la guerra: armamentos, recursos, historia”Mayo-junio de 2026, a la venta en quioscos o online visitando la web de nuestra tienda.

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