Para su inauguración oficial, la nueva planta de producción de licores de Giffard permanece en gran medida en silencio: sus líneas están quietas. Una imagen engañosa. En unas pocas semanas, la actividad aumentará rápidamente y la puesta en servicio real está prevista para la primera quincena de julio.
“Aún estamos en la fase de puesta en marcha del equipo. Los equipos van llegando poco a poco”. explica Pierre Jouanneau, codirector general, durante una rueda de prensa.
Finalmente, la planta deberá funcionar en dos turnos, de lunes a viernes, con un aumento paulatino de la producción.
Una inversión para apoyar el crecimiento
Este nuevo edificio de 10.000 metros cuadrados, anexo a la fábrica de jarabe de 7.000 metros cuadrados, no es una apuesta improvisada. Se inscribe en una estrategia a largo plazo y representa una inversión de 34 millones de euros (3,6 millones financiados a través de France 2030 y 240.000 euros a través de Ademe). “Es un proyecto concebido hace once años”, recuerda Émilie Giffard, su prima, también directora de la empresa.
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Tres razones principales explican esta estructura, en particular un sitio histórico de Avrillé que se ha vuelto demasiado estrecho. Además, “La demanda está creciendo, en particular de cócteles y productos sin alcohol”subraya el directivo.