Si bien las democracias se rigen por ciclos electorales, China planea incrementos de cinco años. El nuevo plan tiene como objetivo hacer avanzar tecnológicamente al país, pero también conlleva riesgos.
Cada año, a partir del 5 de marzo, cerca de 3.000 delegados se reúnen para el Congreso Nacional del Pueblo en el Gran Salón del Pueblo de Beijing. El parlamento aprueba leyes, aprueba el presupuesto estatal y confirma el objetivo de crecimiento propuesto por el gobierno. Este año la atención se centra en el nuevo plan quinquenal.
¿Qué es el Congreso del Pueblo y por qué es importante?
El Congreso Nacional del Pueblo es formalmente el máximo organismo estatal de China. Se reúne una vez al año. Políticamente, el organismo es considerado un “parlamento agradable” porque las decisiones clave se toman primero en el círculo interno del Partido Comunista. Sin embargo, el Congreso importa. Establece oficialmente las directrices de la política económica y financiera del país. Así es como China envía señales a los mercados, a los inversores e incluso a los gobiernos extranjeros.
¿Qué es el Plan Quinquenal?
El Plan Quinquenal es la herramienta de control central de los dirigentes chinos. Desde 1953, en estos planes el gobierno ha fijado objetivos económicos, tecnológicos y sociales para cinco años. El modelo se basó originalmente en la economía planificada soviética con especificaciones de producción específicas. Hoy los planes son listas de producción menos rígidas y lineamientos más estratégicos. Definen prioridades y enfoques políticos.
¿Qué hay en el nuevo 15º Plan Quinquenal?
El nuevo plan tiene como objetivo dar forma al desarrollo económico de 2026 a 2030. En los últimos meses, los comités del partido ya han indicado en recomendaciones y documentos de políticas adónde deben dirigirse los viajes. El decimoquinto plan quinquenal debería ser, ante todo, la continuación del camino anterior.
La atención sigue centrada en el objetivo de una mayor independencia tecnológica. China quiere ser independiente en sectores clave, como los semiconductores y la inteligencia artificial. Al mismo tiempo, se promueven sistemáticamente las industrias del futuro. Entre ellos se incluyen campos como la tecnología cuántica, la fusión nuclear o nuevas aplicaciones en el espacio aéreo con drones.
También debería reforzarse el consumo privado. Pero los expertos señalan que los objetivos correspondientes ya se han formulado en planes anteriores. “La política social y el bienestar de los ciudadanos a menudo quedan rezagados cuando prevalecen otras prioridades”, afirma Katja Drinhausen, del instituto de investigación chino Merics en Berlín.
¿Cuál es el significado histórico de los planes quinquenales?
Los planes quinquenales reflejan el desarrollo del país. En la era Mao abogaban por una planificación central radical. En particular, el “Gran Salto Adelante” de finales de la década de 1950 tenía como objetivo transformar rápidamente a China en una nación industrial. En aquella época, millones de agricultores se vieron obligados a producir acero en altos hornos improvisados, además del trabajo de campo. La campaña terminó en un caos económico y una hambruna devastadora con millones de muertes.
Tras la muerte de Mao la situación cambió radicalmente. Hoy en día, es más probable que los planes quinquenales se entiendan como un marco estratégico. En las últimas décadas, temas como la innovación, el medio ambiente y las actualizaciones tecnológicas han ganado mayor importancia.
¿Qué significa el nuevo plan para Alemania y Europa?
El plan quinquenal es relevante para Alemania como país exportador porque sienta las bases para la segunda economía más grande. “El plan deja claro en qué sectores las empresas alemanas deberían esperar una fuerte competencia en el futuro, por ejemplo en la robótica, la inteligencia artificial y la ingeniería mecánica”, afirma Oliver Oehms, miembro de la junta ejecutiva de la Cámara de Comercio Alemana en el Norte de China.
Si Beijing promueve fuertemente las industrias estratégicas, esto aumenta la presión competitiva. La Asociación Alemana de Ingeniería Mecánica e Instalaciones (VDMA) señala a los proveedores chinos que ya no son sólo la alternativa más atractiva en términos de precio, sino que son serios competidores tecnológicos.
“Esto nos plantea desafíos considerables en Alemania: por ejemplo, imponernos con más fuerza frente a la competencia china en terceros mercados, pero también construir cadenas de suministro estables y completas sin depender de China”, afirmó la principal representante de la VDMA en China, Claudia Barkowsky.
“En el futuro, el acceso al mercado chino estará más vinculado a la producción y la investigación locales”, espera la principal representante de la Asociación Federal de Industrias Alemanas (BDI) en China, Elisa Hörhager. Para las empresas alemanas esto significa una mayor localización y mayores exigencias en la gestión de la tecnología. Esto perjudicará a las actividades orientadas a la exportación, explica Hörhager.
¿Cuáles son las ventajas y desventajas de tal plan?
Los partidarios señalan que China, a diferencia de las democracias con ciclos electorales cortos, puede planificar a largo plazo. Los proyectos estratégicos en infraestructura, industria o tecnología se llevan a cabo durante años, sin que se produzcan cambios de política tras los cambios de gobierno. Esto permite grandes inversiones coordinadas, por ejemplo en trenes de alta velocidad o la rápida expansión de las energías renovables.
Sin embargo, los críticos ven riesgos estructurales. Cuando los objetivos políticos se establecen de arriba hacia abajo y cuentan con un fuerte apoyo de la financiación estatal, es más probable que surjan incentivos falsos. Muchas provincias intentan apostar por los mismos sectores destacados por el gobierno.
Esto puede generar un exceso de capacidad si muchas empresas y fábricas producen más de lo que el mercado puede absorber. Los ejemplos incluyen la industria solar y, más recientemente, la industria de los automóviles eléctricos, donde la rápida expansión ha llevado a una fuerte competencia de precios.
En algunos casos, están surgiendo “sociedades zombis”, dice el experto de Merics, Alexander Davey. Se trata de empresas que siguen produciendo a pesar de la falta de beneficios porque cuentan con apoyo político o porque se supone que deben crear puestos de trabajo.
dpa