1641451070-agenzia-fotogramma-fgr3373955.jpg

El presidente de Abi, Antonio Patuelli, y la secretaria general de Fabi Lando, Maria Sileoni (en la foto), se cruzan de brazos por primera vez antes del inicio de las negociaciones para la renovación del contrato de crédito nacional. La ocasión es el 130º consejo nacional de la principal cooperativa de crédito, que se inauguró ayer en Milán, ante una audiencia de 1.800 banqueros. De hecho, Sileoni lo dice claramente: después de los excesos de beneficios de los últimos años, los bancos no sólo deberían pensar en pagar enormes dividendos a los accionistas, sino que deberían ofrecer “más préstamos a tipos más bajos” a las empresas y familias “y más dinero a los trabajadores que contribuyen a estos resultados”. Además, añade, “cada banquero produce en promedio para su banco un valor añadido equivalente a cuatro veces su coste”: “Esto significa que los recursos para reconocer la contribución de cada uno de nosotros están ahí, significa que los salarios pueden aumentarse sin afectar los beneficios”. La reacción de Patuelli es cautelosa, porque después de un año de caída de los tipos de interés, señala los riesgos relacionados con la guerra en Irán, que no es “una guerra más en Oriente Medio”, sino “una guerra mucho más grave”. Así, si el año pasado las comisiones de gestión del ahorro compensaron la caída del margen de intereses y permitieron a las entidades obtener beneficios récord, “si las bolsas se deterioran como lo vienen haciendo desde hace varios días, la gestión del ahorro no obrará los milagros que ha realizado en los últimos años”. De hecho, los bancos no tienen “el cuerno de la fortuna” y “los riesgos para la estabilidad económica y financiera no deben subestimarse en el futuro inmediato”. El último comentario irónico es el de Sileoni, en vista de las negociaciones de los próximos meses: “Entonces, si la guerra dura dos años más, concluiremos el contrato en dos años y un día”.

Por ello, el líder Fabi se declaró en contra de “un modelo de euro digital que podría transformarse en un instrumento de control masivo y de estandarización total del comportamiento económico. La moneda no es sólo una herramienta técnica. Es un espacio de libertad”.

Referencia

About The Author