¿Qué peligro suponen para el medio ambiente los 1,6 millones de toneladas de lugares contaminados en aguas alemanas? La eliminación en el mar llevará años. La munición se clasifica previamente en Lüneburg Heath.
Bombas oxidadas, cajas destartaladas llenas de granadas o ojivas cubiertas de algas acechan frente a la costa del mar Báltico. Para eliminar los residuos nocivos para el medio ambiente, especialmente los residuos de la Segunda Guerra Mundial, las municiones se vuelven inofensivas en la Sociedad para la Eliminación de Armas y Armamento Químicos (Geka) en Munster. “Las municiones viejas se están convirtiendo cada vez más en un peligro para el medio ambiente, incluidos los proyectos de desarrollo de parques eólicos y de transporte marítimo”, afirma Andreas Krüger, director general de la empresa federal Geka.
En el fondo de los mares alemanes se encuentran 1,6 millones de toneladas de munición antigua de la Segunda Guerra Mundial. Como parte de un programa de emergencia, el Ministerio Federal de Medio Ambiente ha puesto a disposición fondos por valor de 100 millones de euros para la recuperación piloto. En el Mar Báltico ya está bien documentado dónde se encuentran las municiones antiguas y qué efectos nocivos ya se pueden medir. Sólo en la bahía de Lübeck se encuentran alrededor de 450 acumulaciones.
Proyecto piloto de eliminación en el mar
La idea del proyecto piloto es su eliminación en una plataforma de recuperación autónoma directamente en el mar. “Esto es una ventaja dadas las cortas distancias: no tenemos rutas de transporte terrestre”, explica Krüger. “El proyecto tiene como objetivo mostrar a nuestros vecinos europeos lo que es posible”.
Para comprobar qué tan peligrosas son todavía las municiones y cómo el agua salada ha afectado a los proyectiles a lo largo de los años, el Geka examina cuatro cajas con decenas de granadas explosivas procedentes de la zona de Großklützhöved, cerca de Boltenhagen. “La munición puede ser mortal si se manipula incorrectamente”, afirma Philipp Höschele, jefe de procesamiento de bomberos. “Tengo un gran respeto por eso”. Para él, trabajar con mercancías peligrosas se ha convertido incluso en una pasión.
El trabajo se realiza hasta su eliminación en el alto horno con mascarilla respiratoria, traje completo y guantes; las medidas de seguridad no pueden ser lo suficientemente estrictas. “Tenemos tal variedad de munición que nunca resulta aburrido”, informa Höschele. Granadas, bombas y minas forman parte de nuestra actividad diaria.
De cada muestra del Mar Báltico se toman 50 gramos de explosivo, se empaquetan y se transportan al Instituto Fraunhofer, cerca de Karlsruhe, para su posterior investigación. El objetivo es comprobar si las armas se han vuelto más sensibles debido al agua de mar.
Ubicación de la Bundeswehr cercana
Justo al lado del Geka en Munster, la Bundeswehr mantiene la base más grande del ejército alemán. Además de los vehículos camuflados, los camiones de Dethlinger Teich de Heidekreis, a pocos kilómetros de distancia, recorren cada día las amplias calles y entregan decenas de armas químicas antiguas. Después de la Segunda Guerra Mundial, se arrojaron al enorme estanque grandes cantidades de munición, como gases venenosos y granadas explosivas, que luego se llenaron.
dpa