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Un esperado informe de dos economistas sobre los efectos del control de alquileres, un sistema creado en 2014 por la ley Alur que expira en noviembre, concluye que existen “efectos ambivalentes” del sistema, según el documento al que se tuvo acceso el viernes.

Por un lado, el sistema “contribuye a moderar los alquileres observados y (…) a transferir a corto plazo una parte de los ingresos por alquileres de los propietarios, generalmente de las familias más ricas, a los inquilinos”, señalan los autores del informe publicado por Le Figaro.

Por lo tanto, el marco resultó en una reducción media de los alquileres del 2% al 4% durante los primeros años de implementación, o alrededor de 700 millones de euros al año, lo que reduce los ingresos fiscales del estado y al mismo tiempo fortalece el poder adquisitivo de los inquilinos. Por otro lado, “sigue sin estar perfectamente focalizado, es difícil de gestionar y no está suficientemente documentado desde un punto de vista estadístico”, añaden.

Efecto redistributivo imperfecto

Elogiado por los alcaldes de numerosas grandes ciudades, que el jueves pidieron su ampliación, el control de los alquileres pretende moderar el aumento de los precios en las zonas en tensión, donde se ha producido un marcado desequilibrio entre la oferta y la demanda de vivienda.

El informe fue encargado en febrero de 2025 por el gobierno a los economistas Gabrielle Fack, profesora de la Universidad Paris Dauphine, y Guillaume Chapelle, profesor de la Universidad CY Paris Cergy.

Los autores no lograron demostrar un vínculo de causa y efecto entre la vigilancia y la reducción de la oferta. “Los efectos a medio y largo plazo sobre el funcionamiento del mercado de alquiler no se pueden medir con precisión”, debido a la falta de datos fiables disponibles, señalan los autores, que advierten sin embargo de la posibilidad de un riesgo a largo plazo basándose en la literatura disponible.

Entre los límites citados: un efecto redistributivo “no dirigido a las familias más modestas”, una elusión significativa e inseguridades jurídicas.

Fortalecer las pistas

Los economistas recomiendan evaluar la oportunidad del sistema “a la luz de sus beneficios en términos de redistribución y sus costos” y, en caso de sostenibilidad, mejorar su gestión, juzgando que podría constituir “una herramienta temporal de emergencia” en zonas de bajos ingresos.

“El informe no concluye que se haya abandonado el control y más bien da indicaciones para reforzarlo aprovechando la experiencia de decenas de comunidades que lo han aplicado y piden su sostenibilidad”, reaccionó Manuel Domergue, director de estudios de la Fundación Vivienda.

Esto “demuestra que el control de los alquileres es eficaz para los inquilinos (…) sin penalizar fuertemente a los propietarios, ya que esta reducción es modesta”, continúa.

En cambio, una fuente gubernamental cree que el informe muestra que el marco “es ineficaz” y “no ha producido los efectos esperados donde se implementó”.

“Peor aún, produce efectos contrarios a los deseados. En primer lugar, el control de los alquileres ya no crea ofertas de alquiler. Es más bien todo lo contrario. En segundo lugar, no protege a los más modestos”, continúa la fuente.

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