La Comisión Europea quiere dar a los estados miembros más margen de maniobra para proporcionar ayuda financiera a las empresas que sufren los altos precios del combustible y los fertilizantes. Sugiere flexibilizar temporalmente las normas sobre ayuda. Esto permitiría a los gobiernos cubrir algunos de los aumentos de costos que se han producido desde que comenzó la guerra con Irán.

De ello deberían beneficiarse sobre todo la agricultura, el tráfico por carretera y el transporte marítimo. Además, las industrias que consumen mucha energía deberían poder recibir apoyo estatal para más del 50% de los costes de la electricidad en el futuro.

Normalmente, la Comisión Europea supervisa atentamente la asignación de ayudas estatales. El objetivo es evitar distorsiones de la competencia en el mercado interior de la UE. ​

Sin embargo, ante las consecuencias económicas de la guerra iniciada el 28 de febrero entre Estados Unidos e Israel, gobiernos como Alemania, Italia, Polonia y Hungría ya han adoptado medidas propias, como límites a los precios de los combustibles y recortes de impuestos. Las preocupaciones sobre interrupciones más prolongadas en el suministro de petróleo y gas natural están elevando actualmente los costos de la energía.