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Primero la discusión, luego el puñetazo en la cara. Esto sucedió en la plataforma M3 Duomo de Milán, donde se encontraba una joven de 23 años. herida en la mejilla y el labio con un cuchillo pequeño. Los hechos son conocidos: según la reconstrucción de los investigadores, el hombre de 27 años detenido en el acto la enfrentó después de una mirada y le gritó “¿Qué estás mirando? Soy un hombre y soy musulmán”. Luego se produjo el ataque y la fuga, que terminó poco después por Torino, donde el hombre fue bloqueado por la policía local. La joven fue rescatada por el 118 y trasladada al hospital bajo código amarillo. En las próximas horas, el fiscal pedirá al juez de instrucción que valide la detención y aplique una medida cautelar. Actualmente, en la orden de detención, el cargo impugnado es el de deformar la apariencia de la persona mediante lesión permanente en el rostro.

¿Qué es el delito de desfiguración permanente?

Esto es lo que llamamos delito de desfiguración permanenteprevisto en el artículo 583-quinquies del código penal. Esto no es un daño corporal normal: la ley castiga a cualquiera que cause deformación facial permanente o desfiguración en una persona. La penalización esperada es significativa: prisión de 8 a 14 años.

El punto central, en casos como éste, es la permanencia del signo. Por tanto, la lesión inmediata no es suficiente, se trata de daños que modifican profundamente la simetría y la armonía general del rostro: será decisivo saber si el corte ha dejado una cicatriz estable, susceptible de alterar permanentemente el aspecto del rostro de la víctima. Por este motivo tendrán incidencia las investigaciones médicas y la evaluación de la evolución de la lesión.

Además, recientemente se introdujo una circunstancia agravante específica cuando el hecho se cometa como un acto de odio, discriminación, abuso, control, posesión o dominación como mujer.

En el caso de Piazza Duomo, esta agravante no se cuestiona en la disposición primera, pero podría ser objeto de evaluación. Asimismo, se podría valorar el perfil de odio o discriminación religiosa y racial, a la luz de la sentencia que presuntamente pronunció el joven de 27 años antes del ataque.

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