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Estas breves palabras de Lou Stührenberg, joven delegado climático del Ministerio de Transición Ecológica, Biodiversidad y Negociaciones Internacionales sobre el Clima, resonaron con particular fuerza durante la conmemoración por parte del Banco de Desarrollo del Consejo de Europa (CEB) del décimo aniversario del Acuerdo de París.

Nos recuerdan que la transición climática no es sólo una trayectoria de emisiones de CO2: es una carrera contra el tiempo, pero también una carrera para fortalecer la cohesión social, de la que también depende la aceptación de esta transición.

Adoptado por 196 Estados en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático celebrada en París el 12 de diciembre de 2015, el Acuerdo tiene como objetivo continuar los esfuerzos “limitar el aumento de las temperaturas medias globales a 1,5°C por encima de los niveles preindustriales”para reducir el riesgo de provocar impactos mucho más graves para el planeta.