Desde Schio, en provincia de Vicenza, una empresa con unos cuarenta empleados llevó a cabo una prueba que conducirá a una implantación fundamental en la Estación Espacial Internacional (ISS) en 2027. La división espacial de Alca Technology, AlcaSpace, ha creado la cámara de vacío térmico necesaria para cualificar la actualización del detector de partículas AMS-02, uno de los experimentos más importantes en la ISS, instalado desde 2011 y fruto de la colaboración internacional liderada por el premio Nobel Samuel Chao Chung Ting, para estudiar rayos cósmicos, antimateria y materia oscura.
El nuevo módulo, “L0 Upgrade”, es un disco de fibra de carbono de más de tres metros de diámetro y un peso cercano a los 500 kilogramos. Triplicará la capacidad de medición: lo que AMS-02 recogió en 15 años podría adquirirse en tres, o cinco años como máximo.
El coste del proyecto (electrónica, detectores de silicio, estructura de fibra de carbono) ascendió a 5 millones de euros, financiado por el Instituto Nacional de Física Nuclear (lnfn) y la colaboración científica internacional. A esta cifra se suma una contribución no cuantificada pero sustancial de la NASA, que incluye entrenamiento de astronautas y dos actividades extravehiculares ya realizadas.
Con un enfoque virtuoso en materia de transferencia de tecnología, el grupo Perugia Infn, dirigido por Giovanni Ambrosi, ha optado por no recurrir a una instalación tradicional, cuyo coste oscilaría entre uno y dos millones de euros; colaboró directamente con AlcaSpace y así redujo los gastos a menos de un tercio. La cámara de vacío térmico, capaz de reproducir temperaturas entre -180 y +150 grados centígrados, fue originalmente un pedido de la empresa Space Industries, con sede en Turín, especializada en constelaciones de satélites. AlcaSpace ha aumentado su tamaño y rendimiento.
El brazo operativo del experimento incluye las secciones Infn y los departamentos universitarios de Perugia, Trento, Roma (La Sapienza, Tor Vergata), Milán Bicocca, Pisa y Bolonia, también financiado por la Agencia Espacial Italiana. La integración del detector tuvo lugar en el Cern de Ginebra, el centro de colaboración con socios suizos, alemanes, españoles y el MIT en Boston. Las pruebas de vibración fueron realizadas por el Centrotecnica especializado de Milán.