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Una tormenta acaba de empapar a los caminantes con sus impermeables. Botas de goma caen sobre la presa de Wissant (Paso de Calais). Pero ya un rayo de sol se abre paso e ilumina el mar que esta mañana de octubre se eleva de color verde a toda velocidad, impidiéndonos bajar a la orilla por la escalera de madera. Los elementos se mueven rápidamente en el borde del estrecho de Paso de Calais, que separa Francia de Inglaterra. O muy lentamente, según el punto de vista que adoptes. Tomemos por un momento la del geólogo. Caroline Géneau extiende así sus dos brazos, con el pañuelo al viento, como si quisiera agarrar, por un lado, el cabo Gris-Nez, que cierra la bahía de Wissant al suroeste, y, por el otro, el cabo Blanc-Nez, que la cierra al noreste.

“¡Ahí estás en mis brazos, hace 80 millones de años!”grita al aire arremolinado. El guía de naturaleza es uno de los embajadores del Geoparque Transmanche, un proyecto de etiquetado auspiciado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), previsto para la primavera de 2026, que incluye ambas costas, francesa y británica, destinado a reconocer las características geológicas excepcionales de este territorio, terrestre y marino. No siempre estuvo dividido en dos por el agua, y se necesitaron cientos de millones de años para que se pareciera a lo que conocemos.

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