Un total de 1.430 millones de euros en activos financieros. El importe aparece en la página 165 del informe anual sobre las cuentas del Senado. Y éste sigue siendo el valor contable, dado que las inversiones en el mercado valen 400 millones de euros más. Un “dinero” cuyos intereses permiten al Senado cubrir los déficits de los generosos planes de pensiones de exsenadores y empleados públicos: en 2024 las cotizaciones cubrieron sólo el 35% de los 110,7 millones de euros pagados a 1.972 pensionistas. En diez años, el déficit acumulado es de 571 millones de euros y empeora con el tiempo, según nuestros cálculos. Al mismo tiempo, los ingresos financieros por inversiones ascendieron a 511 millones de euros.
Que un organismo público tenga tales reservas es una anomalía: las instituciones no deberían ahorrar, especialmente cuando la deuda pública supera los 3.400 millones de euros. El ex diputado de izquierda René Dosière, presidente del Observatorio de Ética Pública, es categórico: “¡El papel de las Asambleas no es invertir dinero público en inversiones financieras! Basta con disponer de un trimestre de antelación para hacer frente a imprevistos. » Sobre todo porque una asignación anual del Estado les permite cubrir todos los gastos, con dos ventajas respecto a los ministerios: las Asambleas obtienen la suma que piden y todo ello se les paga inmediatamente, a principios de enero.
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