Después de Groenlandia, ¿otra presa? Según el medio británico The Telegraph, la administración de Donald Trump está estudiando la posibilidad de comprar las Islas Chagos, un archipiélago en el Océano Índico. El objetivo: garantizar el futuro de la base militar Diego García, uno de los sitios estratégicos más sensibles para Estados Unidos.
Esta hipótesis se encuentra entre los diversos escenarios examinados en Washington para responder al plan del gobierno británico de transferir la soberanía de Chagos a Mauricio. Según el Telegraph, los funcionarios estadounidenses han desarrollado varias opciones destinadas a preservar el control occidental de Diego García, una instalación militar operada conjuntamente por Estados Unidos y el Reino Unido durante varias décadas.
Sin embargo, la idea de una compra directa no sería, en este momento, la solución preferida por la Casa Blanca. Sin embargo, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, se lo habría comunicado al presidente estadounidense. El tema se aborda en un contexto geopolítico particularmente tenso, marcado por la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, así como por las crecientes preocupaciones relacionadas con la expansión de la influencia china en el Océano Índico.
Trump contra la transferencia de Chagos
Para los estrategas estadounidenses, Diego García representa un activo militar insustituible. Situada en el corazón del Océano Índico, la base permite la rápida proyección de recursos aéreos y navales hacia Oriente Medio, Asia o África. Desde el comienzo del conflicto con Irán su importancia se ha fortalecido aún más. Teherán ya ha intentado varias veces atacar la instalación, sin éxito.
Dentro de la administración Trump, algunos funcionarios, incluido el propio presidente, temen que una transferencia de soberanía a Mauricio crearía nuevas vulnerabilidades. De hecho, Washington ve con recelo las relaciones entre Port-Louis y Pekín. Estos temores alimentan los argumentos de quienes desean mantener el control directo o indirecto sobre el archipiélago.
Para que Estados Unidos pueda comprar teóricamente el archipiélago, primero tendría que finalizar la transferencia de soberanía a Mauricio. Por su parte, el Gobierno británico asegura que no se tomará ninguna decisión sin el acuerdo de Washington.