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La selección alemana tiene que luchar muchísimo para conseguir la esperada victoria en Luxemburgo. Ahora basta un empate contra Eslovaquia para asegurar finalmente la clasificación para el Mundial. Hasta entonces, hay tres buenas noticias más.

Por Christof Kneer

Hay cosas que Joshua Kimmich no puede perdonar al destino. No se considera que Kimmich guarde demasiado rencor, pero es poco probable que olvide que el destino le deparó una pequeña lesión en el tobillo antes de este gran partido. En cualquier caso, para Kimmich no hay juegos, siempre quiere y debe ganar, y quiere y debe asegurarse de que todos los jugadores lo vean de la misma manera. Hace cuatro semanas, en el primer partido contra Luxemburgo, el capitán Kimmich anotó dos goles para ir sobre seguro en la victoria por 4-0; no tenía forma de saber si sus colegas realmente tomarían en serio a su oponente. Esta vez no tuvo que preocuparse, porque en realidad la selección alemana aún no se había clasificado definitivamente para el Mundial antes de viajar a Luxemburgo. En cualquier caso, Kimmich hizo un calentamiento con sus compañeros antes del partido, el gran capitán te está mirando. Y obviamente antes del partido adelantó que el lunes volvería a jugar el último partido de esta ronda preliminar contra Eslovaquia.

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