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Hay un momento preciso, entre la última calada de un cigarrillo retorcido y la última línea de una novela que te ha mantenido despierto, en el que la mente deja de leer y comienza a leer. proyecto. Es una alquimia bastarda, un juego de espejos donde la tinta se hace carne, luz y sombra. Esta frontera incierta, esta tierra de nadie donde la literatura y el celuloide se golpean o se estrechan en un abrazo mortal, es el territorio que exploran dos volúmenes necesarios, recién publicados por el establo de Jiménez Edicionesuna editorial que continúa trazando los caminos menos transitados de la cultura pop con la precisión de un cartógrafo y el fervor de un agitador suburbano.

El primer volumen es La historia que vivió dos veces. Cuando los libros se convierten en películas De Pierpaolo Binda. Octava pieza del collar. Momento crucialEl libro de Binda no es la colección académica habitual para los cinéfilos aclamados. Más bien, es una investigación en el campo de batalla de las transposiciones. Binda, que estudia la historia del cine desde hace cuarenta años entre festivales y proyecciones clandestinas, se enfrenta a la madre de todas las preguntas: ¿qué es mejor, el libro o la película? Afortunadamente, la respuesta nunca es trivial.

Binda nos acompaña en una metamorfosis alquímica, recordándonos que el cine siempre ha saqueado la biblioteca de la humanidad, desde los poemas homéricos hasta la Biblia, buscando el elemento vital entre las páginas. Su mérito es el equilibrio: no existe el fetichismo del lector indignado, sino la lucidez de quien sabe que una película puede traicionar un libro para permanecer fiel a su espíritu (piénsese en El leopardo de Visconti) o, rara vez, superarlo, arrebatándolo del olvido de la prosa pobre para entregarlo a la inmortalidad visual. ¿Valor añadido? Estos códigos QR repartidos entre las páginas transforman la lectura en una experiencia sensorial, un puente digital que nos lanza directamente a las secuencias de las que hablamos. Binda escribe con una claridad nacida de una magnífica obsesión, domada pero nunca extinguida, brindándonos posiciones que pican e invitan al debate.

Luego, cuando las luces de la habitación se apagan por completo y el ambiente se vuelve lúgubre, él entra en escena: Barry Gifford. Con El sol no brilla en este rostro. Aventuras en el cine negroTraducido magistralmente por Valentina Zucca, Jiménez nos lleva de regreso a la parte más vulnerable de Estados Unidos. Gifford no necesita presentación para aquellos a quienes les gustan las calles empapadas y los destinos sellados; él es el hombre detrás de todo corazón salvajealguien que no sólo estudió el cine negro, sino que lo vivió y lo reescribió.

Leer a Gifford es como subirse a un Cadillac con los frenos pinchados. Estos ensayos, escritos de una sola vez sobre la mesa de una cocina a la una de la madrugada, tienen la frescura brutal de un interrogatorio policial. No hay revisión, no hay filtro: sólo hay pensamiento corriendo rápidamente entre mujer fatalDetectives privados que han visto demasiado y perdedores exitosos. Gifford analiza cien películas (desde los grandes clásicos hasta las películas de serie B más oscuras y polvorientas) no buscando la perfección estética, sino alma sucia de la película.

Como bien señalan Edward Gorman y Dow Mossman en la introducción, Gifford está para el cine. delito lo que Andrew Sarris hizo por el público en general. Pero lo hace con sensibilidad. diferente, la de quienes saben que en la oscuridad nunca brilla el sol porque la verdad es cuestión de sombras. Es un viaje hacia el sueño americano hecho realidad. pesadillapoblado por actores y directores que tuvieron el coraje de contar la realidad tal como era, y no como a los productores de Hollywood les hubiera gustado que apareciera.

Estos dos libros, aunque diferentes en su enfoque y estilo, forman un poderoso díptico. Por un lado, la reflexión de Binda sobre la estructura del relato y su evolución mediática; por el otro, el grito visceral de Gifford sobre un género que es más que un cine: es un estado mental. Jiménez confirma que es una brújula fundamental para todo aquel que quiera navegar en el caos de los lenguajes contemporáneos, recordándonos que una historia, si es buena, nunca muere. A lo sumo, te cambia la piel. Y a veces, si tienes suerte, vive dos veces.

El artículo Dos libros de Jimenez Edizioni para hablar sobre literatura y cine negros procede de Il Fatto Quotidiano.

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