Después de ocho meses tras los muros de la prisión, Robin B. regresó este miércoles en su Opel Corsa gris. La última vez que este joven de 22 años condujo este coche, murió un hombre. Y si Robin B., recién puesto bajo supervisión judicial por la sala de instrucción del Tribunal de Apelación de Angers, volvió a sentarse al volante de su vehículo, fue para participar este miércoles en la reconstrucción del asesinato de Flavien Hurpy. Es sospechoso de haber matado a este joven de 23 años de una puñalada en el corazón el 27 de septiembre de 2025 en el centro de la ciudad de Le Mans (Sarthe).
Según los primeros elementos reunidos por la policía, el delito se originó a partir de un “alteración entre automovilistas” relacionado con la negativa a ceder el paso. Un símbolo de la violencia vial, de esa ira loca que los americanos, acostumbrados al fenómeno, han llamado “road rage”.