El arte como camino hacia una vida nueva, alejada de la desviación, pero también como lenguaje capaz de cuestionar la justicia en su sentido más profundo. Este es el tema de fondo del encuentro organizado ayer por la mañana en la sala Arengario del Tribunal de Nápoles, promovido porBar como parte de las actividades de Comisión de Derecho Penitenciario. Una comparación que se centró en la función rehabilitadora del castigo y el papel que el teatro, el cine y la música pueden desempeñar en los viajes de curación de los presos. Especialmente los más jóvenes.
Una ambiciosa iniciativa, que parte de la obra “La Salita” de Massimiliano Gallo, inspirada en la visión humanista de Eduardo De Filippocomo una oportunidad para reflexionar sobre la reintegración como camino concreto hacia la emancipación y la inclusión. “El arte puede ser un lenguaje capaz de llegar a lugares donde la ley por sí sola no basta”, subrayó el vicepresidente del Consejo de la Orden, Gabriele Esposito, trayendo el saludo del presidente Carmine Foreste.
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En el mismo espíritu, el presidente de Tribunal de Apelación de Nápoles, Maria Rosaria Covelli, que recordó el valor constitucional de la pena: “La justicia y los jóvenes se encuentran precisamente en el ámbito del arte, que se convierte en una herramienta concreta para la aplicación del artículo 27. La pena debe tener una función reeducativa, de modo que el proceso resulte en una inclusión real en la sociedad civil, que con demasiada frecuencia lucha por acoger a estas personas también a causa de los prejuicios. En las penitenciarías, el tiempo se detiene, se convierte en un túnel sin luz. En las cárceles de menores, en particular, los niños viven una fase crucial de su existencia en condiciones de aislamiento total.»
El director Massimiliano Gallo recordó en cambio la responsabilidad del artista y la necesidad de comprometerse con la comunidad: “Eduardo De Filippo tenía un aspecto muy moderno, sin juicios – concluyó – Les dijo a los muchachos: “Os absuelvo, porque os han puesto la espalda contra la pared.»».
El profesor Pasquale Troncone llamó la atención sobre la diferencia entre las vías delictivas: “Hacer pruebas a los menores tiene sentido porque apunta a una verdadera reeducación. La situación es diferente para los adultos, pero incluso la prisión puede convertirse en un objeto de arte, si mantenemos una proyección hacia la reapertura a la sociedad. » Para el cantautor Enzo Avitabile, el arte sigue siendo una herramienta de sensibilización: “Es un lenguaje salvador que nos ayuda a poner un poco de orden en las cuestiones importantes”.
Menores y colectivos vulnerables
Durante el encuentro dirigido por la abogada Annamaria Scarpa y presentado por su colega Riccardo Cafaro, la magistrada de control, Margherita Di Giglio, habló y recordó su experiencia en instituciones de menores y Opg. Finalmente, aplausos para los actores. shalana Santana y Mariano Rigillo y por el rapero Lucariello, que llamó la atención sobre las condiciones de los institutos, que “siguen siendo lugares de sufrimiento, con niños encerrados entre cuatro paredes, en condiciones difíciles de mantener”. Más que una sanción, necesitamos una compensación por parte de la sociedad. » Una comparación que, en conclusiones del concejal Esposito, marca un punto de partida: “El inicio de un camino de simbiosis entre arte y derecho”.