Desde sus inicios puntillistas hasta su original interpretación del futurismo, pasando por su regreso, una vez más muy personal, a Figura, la gran exposición de Giacomo Balla. Estilo vanguardista. Obras de las Colecciones Biagiotti Cigna, reúne excepcionalmente alrededor de 240 obras, entre pinturas, dibujos, esculturas, muebles, objetos, ropa, fotografías, documentos, para restaurar al máximo la visión intencional del “Arte Total” del genial intérprete turinés. Desde la moda hasta el cine, desde el glamour de una diva del cine hasta la fotografía y la publicidad, pasando por la teosofía y las teorías psíquicas, nada escapa a su estilo creativo y pionero, con resultados que se interpretarán mucho más allá del pop. Porque siempre y en cualquier caso, incluso adhiriéndose al futurismo, su visión fue muy personal, menos interesada en la reflexión sobre las descomposiciones cubistas del grupo y más concentrada en una definición sintética de los dinamismos abstractos, incluso de carácter psicológico, incluso de estados de ánimo y estímulos acústicos.
Y no es de extrañar que incluso los resultados finales de su regreso a la figura sean velados, muestra de una búsqueda incansable que acabó convirtiéndose en un intérprete del imaginario de la época, marcado por la fotografía y una celebridad glamurosa que involucraba no sólo a la élite, sino con aguda intuición, dirigida a las masas.
La exposición está comisariada por Fabio Benzi y Beatrice Avanzi. Las obras de la Colección Laura Biagiotti y de la Fundación Biagiotti Cigna dialogan con un patrimonio que siempre ha tenido como objetivo estudiar los acontecimientos italianos del siglo XX, con especial atención al futurismo y a la obra de Fortunato Depero, cuyo legado dio origen al propio museo.
La intuición de Laura Biagiotti permitió reunir el núcleo más coherente de la obra de Giacomo Balla, desde sus inicios puntillistas hasta las obras abstractas, desde los bocetos hasta los muebles, pasando por grandes lienzos y dibujos. Laura Biagiotti fue también la primera en reconocer el valor de las obras figurativas hasta entonces poco apreciadas creadas por Balla en la década de 1930, reconociendo en la constante y constante atención de Balla a la moda y su papel en la cultura de masas y en los lenguajes de comunicación.
Si en 1915, con su amigo Depero, Balla teorizó la famosa reconstrucción futurista del universo, el vestido antineutral de Balla se remonta al año anterior. Auténtico manifiesto de la moda futurista, el manuscrito original fue adquirido por Laura Biagiotti y hoy se exhibe con el manifiesto Reconstrucción, perteneciente a las colecciones Mart. Estos dos pilares teóricos marcan el paso del movimiento futurista de un simple movimiento artístico a un verdadero estilo de vida, en busca del arte total.