Hay algunos que pagan uno. BIENaunque a regañadientes, y los que no tienen reparos en no abrir la cartera para pagar la multa. Hasta el momento, nada particularmente extraño. Pero en Italia también se da otra situación más particular. Un municipio que está haciendo las paces y, además, no paga a tiempo. Este es el caso de Pavíadonde Palazzo Mezzabarba recibió una orden de pago de la misma empresa encargada del cobro en nombre de la institución.
La curiosa historia, cuenta la Provincia de Pavíase reveló el 17 de abril cuando las oficinas municipales recibieron una carta certificada enviada por Ábacola empresa que gestiona el cobro de deudas. Dentro del sobre estaba el aviso sobre una multa impaga.
Agentes municipales realizaron entonces una investigación y descubrieron que el 19 de febrero de 2022 un vehículo del sector de Cohesión, Integración y Cooperación, con licencia para el uso de una cooperativa social, había sido multado por infracción de tráfico. Pero lo que salió sorprendió a todos. Sí, porque la multa, por motivos poco claros, no fue pagada. Quién sabe, tal vez se deba a un descuido o confusión administrativa. Ni siquiera podemos excluir que se haya perdido alguna comunicación entre los numerosos documentos que pasan cada día por el protocolo. En definitiva, las hipótesis son diferentes.
Lo cierto es que el citado Ábaco ha concluido su obra, condenando al municipio a pagar la multa. Pero para estos últimos hay otras malas noticias. Con el tiempo, el importe de la multa fue aumentando hasta alcanzar la cifra de 953,44 euros. Parece que la multa se debe pagar más allá de toda duda razonable.
Sin embargo, el Palacio Mezzabarba ha encontrado una manera de evitar que los costes recaigan en los ciudadanos.
De hecho, el Ayuntamiento ha decidido confiar el pago de la multa a la sociedad cooperativa que utilizó el vehículo sancionado y que lo utilizó en la gestión de CDD, centros de día para personas con discapacidad.