Club de izquierda, incluso de extrema, y no club de prensa, que debe mantener la imparcialidad y “garantizar siempre el pluralismo”, como especifica la presentación online. Al contrario, es unilateral y a menudo conduce a la propaganda. La manifestación es el doble acontecimiento de los dos últimos días, desde el NIET hasta el referéndum sobre la justicia pasando por el negacionismo de la fe. Ayer, el club organizó, sin discusión alguna, una reunión sobre el tema “Reforma Nordio, ¿por qué votar no?”. La invitada de honor fue Mitja Gialuz, profesora de derecho penal, presidenta de Barcolana, candidata a la alcaldía por el centro izquierda, testimonio del frente del no y compañera de Debora Serracchiani, ex estrella del Partido Demócrata, que en el pasado pensaba lo contrario de la reforma. Para aumentar la dosis partidista, lo presentó María Luisa Paglia, secretaria local del Partido Demócrata. Hoy es aún peor con las puertas abiertas a la Coordinación Nacional para Yugoslavia y a los demás huérfanos de la Estrella Roja, que, a medida que se acerca el 10 de febrero, día del abismo y del éxodo, niegan la tragedia. Y presentan un libro/investigación que habla de “un recuerdo falso. Los primeros veinte años de reconocimiento de los infobati”. Entre los nietos de Tito no puede faltar la pesadilla de los exiliados Eric Gobetti y Claudia Cernigoi, una de las árbitros del club y del sindicato de periodistas local. La mayoría de “las 823 personas premiadas el Día de los Caídos” con una medalla entregada a los infoibati por las prefecturas a sus familiares, “eran fascistas, informantes o colaboradores de los nazis”. Por lo tanto, era normal masacrarlos sin juicio y poner a todos en la misma canasta afirmando que el 10 de febrero sólo sirve para la “rehabilitación de los fascistas”. Se anuncia la presencia de los asesores regionales Serena Pellegrino de Avs y Furio Honsell de Open, ex rector de la Universidad de Udine, para ayudar a la propaganda. La gran mayoría de los eventos organizados o relanzados por el Club, más cercano al Che Guevara que a la prensa, destilan partidismo, desde Gaza hasta los inmigrantes, con formación para la acogida de los talibanes marcada con la Orden de los Periodistas.
No es ninguna sorpresa: en octubre, el nuevo presidente de la ODG, Furio Baldassi, comentó en Internet la noticia de una madre que había elegido el nombre de pila de Giorgia para su hija, como el primer ministro. “Si tiene un hijo, podría llamarlo Melone – escribe – símbolo de la monaggine de algún Trieste, y hacer una alianza”.