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Tras el éxito registrado en Pekín, el viaje asiático del volumen Casa Papanice de Edmondo Papanice sigue ganando consenso. Las obras, dedicadas a la famosa creación del arquitecto Paolo Portoghesi, se detuvieron en Ulán Bator (1 de noviembre) y Seúl (5 de noviembre), suscitando un interés creciente entre académicos, arquitectos y curiosos del Lejano Oriente.

Un éxito no sólo editorial, sino también cultural: un puente entre Italia y Asia construido con lápiz y memoria. Entre bastidores, la iniciativa lleva la firma de los Institutos Culturales Italianos de Beijing y Seúl, en colaboración con las embajadas de Italia en Mongolia y Corea, y con el apoyo de la asociación HALP. En las dos capitales se ha instalado una exposición dedicada al edificio romano, con fotografías de archivo y materiales originales que cuentan la génesis de una de las casas más emblemáticas del siglo XX italiano. En la capital mongola, en el centro cultural Aurug Place, el director del Instituto Cultural Italiano de Pekín, Federico Antonelli, recordó que “rendir homenaje a la figura de Paolo Portoghesi y su Casa Papanice en Ulán Bator” significa acercar Asia este hilo cultural que une a Borromini, el Barroco y los grandes maestros del siglo XX. No menos de 700 arquitectos mongoles asistieron a la reunión, una señal de que el interés por el diseño y la tradición arquitectónica italiana no es marginal. Junto a Antonelli intervinieron la embajadora de Italia en Mongolia, Giovanna Piccarreta, el arquitecto Luciano Cosmo (IQP Italdesign) y Batjav Batkhuyag, presidente honorario de la Unión de Arquitectos de Mongolia. Sobre la mesa, la perspectiva concreta de nuevas colaboraciones entre los dos países en el campo de la arquitectura y el diseño.

En Seúl, el escenario de High Street Italia dio la bienvenida a la escena coreana. La regente del Instituto Cultural Italiano, Erika Fascia, definió la Casa Papanice como “un lugar de afectos, visiones y relaciones”, destacando el compromiso de Edmondo Papanice en la defensa de la identidad original del edificio.
Comentarios compartidos por la embajadora de Italia en Corea, Emilia Gatto, quien elogió el volumen por “restaurar el encanto de una de las casas italianas más estudiadas del mundo”. No faltó la intervención del profesor Chun Jinyoung (Universidad Myongji), quien propuso una lectura crítica de la obra de Portoghesi, llegando incluso a plantear la hipótesis de un futuro reconocimiento de la Casa Papanice como patrimonio de la humanidad. Durante su estancia en Seúl, Edmondo PapaniceAcompañado del propio Chun, visitó un edificio inspirado en la Casa Papanice, construido en el corazón de un parque urbano. Un homenaje tangible al poder simbólico de una obra que sigue generando arquitectura, pero también reflexión. Una señal de que la “casa de las casas” de Portoghesi no es sólo un monumento italiano, sino una fuente de inspiración para el mundo.

Presidente de HALP y editor del volumen, Edmondo Papanice supo transformar el encuentro con el público en un viaje a través de la memoria, el cine y la vida doméstica, devolviendo la Casa Papanice a su dimensión más auténtica: la dimensión humana. La gira asiática, después de Beijing, Ulán Bator y Seúl, convierte a Casa Papanice en embajadora de la creatividad italiana y del patrimonio portugués en el mundo.

Y el éxito no termina ahí: como anunció el director de televisión Lucio Presta, ya se está produciendo un documental dedicado a la historia del edificio. Una señal clara de que Casa Papanice no es sólo un lugar físico, sino un símbolo vivo dearquitectura italiana que sigue hablando -incluso en Oriente- el lenguaje del genio.

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