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El vehículo de lanzamiento superpesado Starship completó su duodécimo vuelo de prueba en Estados Unidos el viernes 22 de mayo con resultados mixtos. Más de siete meses después de su último vuelo, el nuevo lanzamiento del cohete experimental desarrollado por SpaceX era especialmente esperado, ya que hay mucho en juego para la empresa fundada por Elon Musk y para la NASA. Sobre todo porque este lanzamiento es el primero del “bloque 3” de Starship, una tercera versión ampliamente revisada.

El lanzador ahora está equipado con la tercera generación del motor Raptor. En gran medida simplificado, es capaz de producir un 22% más de empuje que su predecesor, siendo al mismo tiempo un 6,5% más ligero. Los cambios más significativos se produjeron en la primera etapa de la nave espacial, denominada Super-Heavy. Ante las múltiples roturas de tuberías que provocaron la pérdida de varios ejemplares del lanzador en 2025, los ingenieros reforzaron las “tuberías” internas del Super-Heavy, aunque esto significara hacerlo todo más pesado. Cambios que van en contra de la histórica filosofía de ingeniería de SpaceX, es decir, aligerar y simplificar todos los sistemas, pero que se consideran necesarios para hacer que el vehículo sea más fiable.

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