El técnico catalán no es un esteta, pero sí un despiadado. Para ganar dejó de lado las creencias que lo hicieron grande y se adaptó a los cambios en el fútbol.
Referencia
actualización de noticias
El técnico catalán no es un esteta, pero sí un despiadado. Para ganar dejó de lado las creencias que lo hicieron grande y se adaptó a los cambios en el fútbol.
Referencia