La venta de algunos de sus bocetos, blusas y otras piezas diversas le reportó más de un millón de euros.
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La estrella de la moda belga Martin Margiela, que se jubiló en 2009, pasó toda su carrera evitando escrupulosamente ser fotografiado. El jueves 9 de julio, diecisiete años después de su jubilación, vendió en una subasta parte de su archivo personal por la atractiva suma de más de un millón de euros.
Sus admiradores han podido hacerse con piezas que van desde bocetos hasta una de sus batas blancas, ocasionalmente en una venta en París organizada al margen de las semanas de la moda, que Martin Margiela, de 69 años, fue curador personalmente.
La venta de unas 195 piezas de la colección alcanzó un total de 1,39 millones de euros, con una buena representación de compradores de Japón, Corea del Sur y China, explicó Maurice Auction, que organizó la subasta en colaboración con Kerry Taylor Auctions.
Unos botines Tabi, llenos de grafitis y que datan de 1991, fueron la pieza que se recaudó con el importe más elevado, con 364.000 euros. La colección también incluía un prototipo de una de las máscaras que obligaba a usar a las modelos para no distraer la atención de la ropa, muñecas Barbie que usaba como modelos y piezas de Hermès diseñadas cuando fue director creativo de la casa francesa entre 1997 y 2003.
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“Sentí que era hora de desprenderme de algunos de mis recuerdos de la moda”. explicó el diseñador de sesenta años antes de la venta. Martín Margiela “no tiene herederos y, en cierto modo, al organizar esta venta, él mismo resuelve la cuestión de su herencia poniendo en competencia a todos los posibles compradores que puedan estar interesados”, explicó a la AFP la subastadora Salomé Pirson.
El diseñador rara vez se dejó fotografiar, nunca concedió entrevistas a los medios de comunicación y siempre se distanció de la costumbre, adoptada por la mayoría de sus compañeros, de venir a saludar al público al final de un desfile. Sin embargo, en un raro intento de conectarse con sus admiradores, colaboró en una retrospectiva de su obra presentada en el museo Palais Galliera de París en 2018.