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TIENE Teherán consume lo que el senador de los Hermanos de Italia Giulio TerziEl presidente de la Comisión Política de la UE en el Palacio Madama define sin rodeos un verdadero “congreso del terror”. La ocasión es el solemne funeral cuarenta días después de la eliminación de Ali Jameneidescrito por el senador no sólo como el líder supremo, sino como el verdadero pináculo del terrorismo internacional. Un acontecimiento que revela el enfrentamiento mortal entre las peores autocracias y las milicias chiítas de la región. Representantes de lo que se presenta como el eje de la resistencia, pero que Terzi identifica como una red global de violencia y antisemitismo financiada, entrenada y armada por la República Islámica, de hecho se han reunido junto al lecho del régimen.

En efecto, los representantes de estas milicias chiíes que, “financiadas, armadas y entrenadas por la República Islámica, constituyen lo que se llama el “eje de resistencia” hacia Occidente”, explica el senador, se reunieron en Teherán. La presencia en Irán de siglas como Hezbolá, Hamás, Kata’ib Hezbolá, los hutíes y la Yihad palestina confirman, según Terzi, la unidad de un frente radical responsable de haber “difundido el germen del peor antisemitismo y de la violencia más cruda, incluso contra sus propias poblaciones, en todo Oriente Medio”. El análisis de Terzi se centra en la ferocidad interna del régimen de Velayat-e faqih, heredado de Jomeini y llevado a niveles extremos de absolutismo. El principal instrumento de represión sigue siendo “el uso masivo de la pena de muerte como instrumento de represión de toda disidencia”, una máquina de muerte que “ha llevado a la ejecución de más de cien mil opositores políticos” y que no ha cesado ni siquiera recientemente. A pesar del conflicto abierto con Estados Unidos e Israel que estalló el 28 de febrero, ya se han ejecutado cerca de 900 condenas a muerte desde principios de 2026.

Se trata de un larguísimo rastro de sangre que atravesó las fronteras del país, afectando también de cerca a la memoria histórica italiana, como subraya Terzi recordando el asesinato ocurrido en 1993 en Roma, “a manos de un comando llegado expresamente de Irán”, de Mohammad Hossein Naqdi, el encargado de negocios que dimitió en protesta y más tarde se convirtió en representante del Consejo Nacional de Resistencia de Irán en Italia. Las celebraciones de hoy, descritas como “un intento malsano de beatificar a un monstruo”, destacan el profundo homenaje a la memoria de Mahsa Amini y al movimiento “Mujer, Vida, Libertad”. La solidaridad debe dirigirse a los millones de iraníes que salieron a las calles para exigir su libertad, desafiando la brutalidad del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica que, “abriendo fuego indiscriminadamente contra los manifestantes”, mató a más de 35.000 civiles e hirió a más de 300.000 en sólo dos días.

En este escenario, la línea de total firmeza es reivindicada como el único camino a seguir por Terzi, que saluda la elección de Bruselas: “La Unión Europea hizo bien en no enviar sus propios representantes, con el debido respeto a quienes todavía creen que con este Irán, no con el pueblo sino con sus verdugos, debemos dialogar para encontrar compromisos, o incluso pedir concesiones”.

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