La degradación de los océanos continúa, e incluso se acelera, a pesar de una protección ligeramente mayor que no compensa los efectos del calentamiento global y la pérdida de biodiversidad, indica el lunes la segunda edición del Barómetro Starfish.
Desarrollado por 29 investigadores de 14 países, este indicador sintético, creado en 2025 para la tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos (UNOC) en Niza, ofrece al público en general un boletín mundial sobre la salud de los océanos. Ya “alarmante” en 2025, el diagnóstico para 2026 ya no es alentador, a pesar de la entrada en vigor, el pasado mes de enero, del tratado para la protección de alta mar.
“La presión que ejercemos sobre los océanos sigue intensificándose. Y el estado de los océanos está empeorando respecto al año pasado”, subrayó Marina Lévy, investigadora del CNRS, en una rueda de prensa. Al mismo tiempo, las medidas de protección van “en la dirección correcta”, pero “todavía prevalecen los aspectos negativos, porque para que la protección sea eficaz hace falta tiempo”, añadió.
1.600 especies en riesgo de extinción
Según el último recuento, 1.685 especies marinas estaban en riesgo de extinción, ocho más que el año pasado, mientras que el 84,4% de los arrecifes de coral sufrieron un estrés térmico severo que llevó al blanqueamiento, frente al 68,2% en el período 2014-2017.
La tasa de aumento del nivel del mar se duplicó entre 2012 y 2025, en comparación con décadas anteriores.
En términos de esfuerzos de protección, las áreas marinas protegidas (AMP) superan el 10% del océano global por primera vez, pero sólo el 3,2% de estas AMP están bajo protección alta o total. El objetivo de alcanzar un 30% de AMP para 2030 aún está muy lejos de alcanzarse.